lunes, 31 de diciembre de 2012

Estúpido Y Balbuceante


No soy uno de esos patas* que suele expresar sus sentimientos y escribir. Mi madre me exige escribirle por lo menos un texto al mes si es que no la llamo. Pero suelo tener memoria frágil y lo que me pasó quisiera recordarlo tal y como ahora que escribo esto.


Subí al carro de la línea de costumbre para llegar a casa y alcancé a ver una chica intentando subir. Avisé al conductor y éste la espero, subió y agradeció el gesto. En algún momento dado estuvimos sentados uno al lado del otro pero, aun, sin platicar. Una señora subió al carro y le cedí mi asiento, la chica que ensoñaba mi pensamiento hizo el favor de llevar la mochila que estuve cargando. Fue entonces que empezamos a platicar. Su nombre era Vanessa (con doble “ss”, como una de mis cantantes favoritas).

Sentí cosas nuevas en mí. Cierto embobamiento se apoderó de mí al intercambiar palabras con tan amable y simpática señorita. Luego de eso empecé a angustiarme porque me encontraba pronto a llegar a casa, por lo visto ella aun seguiría de largo,  y no me atrevía a pedirle un número o correo para comunicarnos. Opté por hacer algo que jamás había hecho en mi vida.

-Vanessa ¿Tienes prisa en llegar a casa?
-Realmente, no. Solo estoy un poco cansada.
-¿Puedo invitarte a tomar algo? Aquí a unas cuadras ya bajaré y me gustaría invitarte algo.
-Sé que no es algo común. Inclusive para mí. Pero…
-¿Pero?

-Hija, creo que esté chico se ha enamorado de ti y no sabe cómo decirlo – Se atrevió a expresar la señora a quien yo había cedido el asiento y que se encontraba en medio de ambos.

-Bueno, en realidad estuve por decir que…me agradas…
-Está bien. Estoy cerca a mi casa. Puedo quedarme unos minutos.

Tomamos jugos y batidos. Hablamos como si se nos fuera la vida o como si realmente el mundo terminaría al día siguiente (lo digo por el 21/12/12). Me platico mucho sobre ella y me resulto encantadora. Le platique sobre mí y me sentí realmente estúpido y balbuceante. Pero fue sobre todo un momento de calidad. Jamás había pasado por algo así y jamás hubiese imaginado que me ocurriría.

He llegado a casa y lo único que hago es pensar en ella. Me pasé un par de horas, supuestamente, viendo una película. Y digo supuestamente porque en realidad solo pude pensar en ella y recrear planes y universos paralelos en los que ambos estábamos juntos. Al querer prepararme un café para la cena, utilicé sal en vez de azúcar. Luego de cenar no pude contener las ganas de llamarla y escuchar su voz una vez más pero como me advirtió a solo enviarle textos, fue lo que hice.

Grande fue mi sorpresa al recibir un texto en respuesta preguntando quien era yo. Habíamos pasado un par de horas juntos recientemente y no me resultaba una interrogante muy lógica. Respondí el texto, otorgando el beneficio de la duda, ella podría haber olvidado o pudo no haber registrado mi número en su móvil. Esperé una respuesta alegre, lógica y con una disculpa pero no fue muy rápida… 3, 6 y 10 minutos. Recibí una llamada desde su móvil.

-Vanessa ¿Habías olvidado mi número?
-No soy Vanessa, soy Mata ¿De dónde conoces a Vanessa?
-… - No supe que decir y corté.

Mi móvil repico un par de veces más indicando el número de Vanessa. Tenía demasiadas emociones juntas purgando por hacerse un espacio preferente en mí. No estoy acostumbrado a ello y opté por rehuir a todo esto y dejarlo pasar hasta encontrarme con un poco más de coraje o valentía para poder, siquiera, hablar con ella.

No sé si Vanessa fingió ser la chica cándida y amable que paso la tarde conmigo. No sé, ni podría etiquetar con exactitud las emociones que siento ahora mismo. No sé si algo pudo darse entre nosotros. Y digo que no lo sé porque no pienso interferir en su vida. No soy de los que cree en el amor, peor aún en el amor a primera vista ¿O sí?

sábado, 29 de diciembre de 2012

Algo Que Se Perdió En El Camino


Analizo internamente ¿Es posible que el entorno corrompa a las personas?
¿Los anhelos, perspectivas y propósitos varían dependiendo del entorno?

Siempre aspiré a tener paz, felicidad y tranquilidad, sobre cualquier cosa en mi existencia. Pero ahora que tengo lo anhelado por mucho, algo falta. Algo se perdió en el camino que, de cierta forma, me hace sentir insatisfecho o falto de algo ¿Qué es? No lo sé.

He pensado y me he cuestionado muchas veces qué podría ser y no di con respuesta alguna. O al menos, una respuesta sensata y razonable. Tengo metas, sí. Existen muchas cosas aún sin terminar que espero y que mantengo en firme propósito culminar. Eso no me afecta.

Quizás estoy falto de cosas materiales pero ya tuve suficiente y la falta no es ciertamente una necesidad a llenar. Son cosas banales. Extraño personas, por supuesto. Pero alcancé cierto nivel de comprensión en el que te das cuenta que aunque no tengas físicamente a alguien en frente tuyo, no significa que no te recuerde, que no tenga sentimientos hacia ti, que no se preocupe por ti o que no piense en ti.

El sexo ha sido señalado como un aspecto primordial para el crecimiento estable de las personas. Honestamente, no es algo que me quite el sueño. La mayor razón de depresiones y decisiones fatídicas: la vida amorosa. Es un aspecto de vida que me ha dado y quitado tanto que solo dejo fluir como el Planeta deja correr a los mares y ríos. No intento influenciar en el rumbo que el aspecto amoroso tome en mi vida.

¿Pero entonces? Si soy una persona, prácticamente sin problemas presentes ¿Qué me aqueja? ¿Qué me insatisface?

Buscas respuestas en lo que te rodea. Buscas por alguna astilla que esté incesantemente fastidiándote. Como toda cálida persona, quiero obviar a mis amigos. Aunque realmente podría hacerlo, no estoy cerca a ellos y los poco que actualmente tengo no califican por no ser tan “cercanos”. Pero honesta y profundamente descubro que, aunque yo no quiera aceptarlo o me niegue a creerlo, me duele un poco los caminos y decisiones que hemos tomado.

Jamás hubiese imaginado que aquella persona por la que tanto temía saldría lastimada, resultaría ser la persona errante. Yo presentía que esa persona terminaría lastimada en la relación, que sería la que terminaría mal parada o mal pagada. Giros que da la vida. Esta persona, por la que tengo tanta estima, resulto siendo quien “saco los pies del plato”, quien deshonro a su pareja y se atormenta internamente. Ahora lastimosamente, sentí que me decepcionó y esa decisión me tocó muy dentro.

No hubiese imaginado que esta otra persona, por quien siempre temía. Persona que siempre imaginé frágil resultaría teniendo mayor fortaleza que yo mismo. Imaginé que esta persona siempre necesitaría un empuje para no dejarse caer. Que tardaría en darse cuenta de lo hermoso y magnifico que es su propio ser. Que dudaría con las palabras y sentencias de otros. Pero no. Erré, está persona cada día me sorprende un poco más. Me llena de esperanzas su crecimiento. Aunque ineludiblemente, también me afecta. Temo que algún día ya no le interesen mis palabras y me rezague a la sección del olvido en su mente y corazón.

No hubiese sospechado que terminaría tan cercano de la persona a quien muchos guardaban recelo. No pensé compartir tal grado de confidencialidad y fraternidad. No imaginé conocer las noticias que ambos compartimos. Siquiera imaginé que alcanzaríamos a tener tantas situaciones similares o experiencias casi idénticas. Giros que da la vida. Sin embargo y sobre todo, esto también me afecta. Temo y temo mucho porque esta persona atraviese todos aquellos momentos y situaciones que terminaron hiriéndome mucho.

Recaigo en cuenta, que el entorno o corrompe a las personas o las personas ceden a que el entorno las corrompa. Por esta vez, solo por esta vez, puedo decir y estar seguro que mi entorno me afecto pero no al grado que imaginé. Eso quiere decir que existe algo más, algo más que dentro de mí pulula por aflorar al exterior.

¿Podrá ser algo de mi pasado? ¿Será posible que deje algún asunto inconcluso, algo sin sellar o algo sin sanar totalmente?  Soy sincero conmigo mismo y me respondo. Si es algo del pasado, no tiene oportunidad alguna. Hace mucho decidí no pelear con mi pasado porque tengo una razón muy importante hoy en día: luchar por mi futuro.

Llevo años tolerando dolores físicos. Ahora tendré que agregar al historial algo sobre males emocionales…después de todo, la vida continúa. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Memorias De Un Príncipe Imposible


Como muchas veces en nuestro incompresible pero increíble mundo, llegaste por medios difíciles para dar el mejor de los ejemplos, casi como un objetivo existencial. Cuál Príncipe Imposible, apareciste cuando nadie lo halló posible y tu reinado sobre pasó tu existencia. Como los grandes.


Los seres como tú, no resultaban de mi agrado. La responsabilidad que implicabas, no cuadraba con nuestro molde. Las exigencias de tu existencia vinculaban un esfuerzo extra al combate de precariedades. Tu presencia resultaba un combatiente más en las consecuentes batallas por proclamar espacios como propios. A tu llegada, la oposición mantuvo severamente su moción. Si permanecías, sería por piedad y por un tiempo limitado.


El tiempo limitado se tornó perpetuo. Tu permanencia perdió caducidad y obtuviste todos los derechos en casa, cual miembro sanguíneo de la familia. Aunque en ciertos momentos, se hacía presente la preponderancia de tu “portador” tus necesidades, carencias o males se hicieron responsabilidad general. Tu simple forma de ser, tu paciencia, tu candidez, tu serenidad, tu inocencia, tu obediencia, tu lealtad, tu  afecto, tu bondad innata sobre-ganó cualquier rencor o disconformidad contigo. Te ganaste el respeto, el cuidado y el afecto general.


Se ha de reconocer, con orgullosos laureles, tu impecable victoria al derribar grandes murallas de pensamientos, gustos y creencias; utilizando armas tan sencillas pero letales, sentimientos puros, sentimientos de corazón, esencia de espíritu. Convertiste en mansos y leales aliados, por no decir amigos, a todos aquellos que pudieron ser tus más férvidos verdugos. Cierto es que la paz y el amor, lo cambian todo.


Admirablemente convertiste al sórdido ogro del norte, mi persona, en tu aliado, en tu defensor, en tu amigo y en tu hermano. Aquel que en el inicio de todo, se opuso imperiosamente a tu estancia; termino, sin embargo, profundamente agradecido por tu presencia y compañía durante las largas vigilias de incesante agobio y tristeza, por tu lealtad al no develar hechos registrados en tu memoria y por estar al lado suyo aun en momentos de debilidad y flaqueza.


En tiempos recientes, al dejar el reino sentí o se irguió en mí la imperiosa necesidad de saber sobre ti. Te convertiste en un miembro más de la familia, en un amigo y en un apoyo. Tengo la certeza que, actualmente muchos de los miembros del reino y yo, incluido, sentimos el haber subestimado tu presencia, tu compañía, tu lealtad, tu afecto y amor hacia todos nosotros. Aunque decir que la convivencia siempre resulta algo difícil es cierto; no sería válida como excusa para no dar el valor que, absolutamente, todo ser merece.

A conciencia declaro que aunque partiste por circunstancias propias del destino, cosas que a veces parecen sin-sentido, cosas que no tienen lógica ni razón de ser; pero están ahí presentes, deambulando por el espacio total buscando el tiempo o momento correcto para ganar existencia propia. Aunque partieses en la forma en que partiste, no se minimizo el sentimiento de pérdida, no se redujo la tristeza por tu futura ausencia, no se pudo evitar el remordimiento por prever el nefasto suceso, no se aminoró el contrito sentimiento de no volverte a ver, no se aplacó el sentirse apenado por no volver a escuchar tu rasgar de las puertas, no se debilito la pesadumbre al saber que no volveríamos a verte tan blanco como el algodón.


Resulta reconfortante, en una minúscula forma, saber que dónde ahora estás, te encuentras suelto de ataduras, libre de necesidades y cosas banales. Regocija saber que tu espíritu se encuentra en paz y que tu cuerpo descansa. No me atrevo a decir que moriste porque para nosotros vives, tu existencia y tu ejemplo moran con nosotros, vives conmigo, permanece en nuestros corazones y está permanentemente en nuestra memoria.

Aunque no regresaste de tu paseo de la vuelta de la esquina, sabemos que en algún momento nos volveremos a encontrar y ladrarás y saltarás de alegría al vernos, querido perro-conejo.

martes, 23 de octubre de 2012

En Una Noche Como Ésta




A veces me pregunto si eres consciente de tu atractivo. Si es propiamente tuyo el deseo de explotarlo en su potencia máxima, o si tan solo es algo natural en ti. Imagino que lo segundo quedará impregnado en mi memoria, ya que no dudo de tu palabra.

En una noche como ésta, una noche calurosa pero lluviosa, te conocí. De eso hace ya ocho años. Ocho años con una férvida pasión desde el momento que me atreví a solicitarte una pieza de baile. Ocho años enamorándome; una y otra vez de tu imperfecta pero cautivante sonrisa; rindiéndome día tras día a la envolvente invitación de tu sensual mirada; apasionándome infinitas veces al dulce aliento en cada palabra tuya; e hipnotizándome hasta perder la cordura por tus cadenciosos movimientos ¿Eres o serás capaz, alguna vez, de recaer en cuenta de todo lo que ocasionas en mi?


A veces, quiero creer que tu inocencia y candidez son características fingidas. Pero pierdo la poca cordura que aún conservo; cuando te robo un beso y me miras con un sentimiento de culpabilidad innato; cuando develo a tus oídos las sandeces que mi corroída imaginación osa susurrar y sonríes con auténtico nerviosismo sin saber cómo responder; y cuando tus pómulos se tiñen del más hermoso rosa visto por mis ojos, cuando te expongo desnudos mis sinceros y comprometidos sentimientos a tu ser ¿Cómo puedes ser tan adorable y al mismo tiempo tan inquietante?


¿Será que eres producto de magia pura o el resultado exacto de la perfecta sincronización de astros? ¿Resultado de la combustión de bondad y deseo o el último y poderoso capricho de una agonizante Venus? Sea cual sea tu origen estoy extasiado de ser el escogido por ti, para caer rendido a tus encantos día tras día, sin reclamo, sin exigencias ni límites; hasta que mi cuerpo exangüe exhale el último aliento de vida y me sea permitida la eternidad para desearte y amarte aun más...


martes, 10 de julio de 2012

Ni Siquiera Notaste Mi Existencia




*No sabría exactamente explicar por lo que estoy pasando. Es un momento quizás algo confuso para mí. No sé si será solo una fase, no sé si será temporal, no sé si será permanente, no sé. Solo sé que me inquieta mucho. Y también sé que lo que siento, tampoco lo puedo negar.*



Rodo: Hola, soy Rodolfo. También toco el piano, pero esta vez estoy concursando con un violín.
Adam: ¿En serio? Qué bueno. Yo soy Adam y ya me viste tocar.
Rodo: ¿Sabes? Me encantaría si pudieses ayudarme a alcanzar esa maniobra que hiciste para tocar con rapidez pero sin perder la sutileza de las notas.
Adam: ¿Lo notaste? Eso es un buen indicio. Realmente te ha de gustar.
Rodo: ¡Claro! La música es mi pasión. Ahora también, estoy tomando clases de batería. Quisiera llevar clases de viola pero el tiempo me es insuficiente.
Adam: Claro. Te entiendo, la música también es una de mis pasiones.


*Fuimos interrumpidos por una voz en los altavoces, solicitando a Rodolfo en el escenario.*


Rodo: Me llaman.
Adam: Sí, ten suerte.
Rodo: ¿Me esperas para hablar luego sobre esa técnica tuya?
Adam: Claro, pero ahora ve, que es tu turno.


*Pasada la presentación y la elección del ganador del concurso, la que ninguno de los dos alcanzamos, por favoritismo de los jueces. La ganadora resulto una chica de muy bella figura y corto talento. Rodo y yo retomamos la plática en mi casa, para poder enseñarle algo de mi técnica en mi propio piano.


El chico este, no muy menor que yo, tenía algo que cautivaba mi atención. Sobre todo su seguridad, el acercarse a hablarme con tanta facilidad. Quizás envidiaba un poco esa seguridad o quizás solo hacía que me sienta un poco más atraído a él. En el camino hacia mi casa, solo pude cuestionarme lo mismo una y otra vez. Pero respuesta no pude obtener. Ni yo podía comprender lo que sucedía.*


Rodo: Esta chévere tu casa.
Adam: Claro, porque mi mama lo arregla todo.
Rodo: ¿Qué modelo de CASIO es esta?
Adam: Es la CASIO PX-7WE. Un modelo limitado. Salió por los 30 años de CASIO. Es bastante bueno.
Rodo: Se ve súper bien. Debe costar un dineral. Un ojo de la cara, como dicen.
Adam: Por suerte aún conservo ambos ojos... jajaja...
Rodo: Se me caerán los dedos si lo toco… jajaja...
Adam: Pero te enseñare con este piano ¿trajiste guantes?

*Ambos sonrieron. Luego Adam invito a Rodolfo a sentarse a su lado para poder practicar su técnica de rapidez de movimiento.*


Adam: En realidad, lo que hago no es nada de otro mundo. Supongo que solo es práctica. Toco el piano desde los 7 años.
Rodo: Lo supuse, yo no siempre pude practicar con un buen piano o con un buen instructor. Y cuando me sentía algo frustrado recurría a un nuevo instrumento musical.


*Si Rodolfo sabía que para esta técnica es fundamental la práctica y que no es necesario que alguien lo instruya ¿Para qué se me acercó? ¿O será que se acerco con otras intenciones? Pero no luce como uno de esos chicos...*


Adam: ¿Por eso tocas varios instrumentos?
Rodo: Sí, perdí la paciencia muchas veces.
Adam: Cualquier instrumento siempre requiere de mucha paciencia y bastante dedicación.
Rodo: Suenas como mis papas.
Adam: ¡No soy tan mayor, eh!
Rodo: ¡Lo sé!
Adam: ¿Lo sabes?
Rodo: Lo sospeché. Bueno... En realidad sí, lo sé. Pero sospeché que no me recordarías nada. En realidad ya me conocías. Tuvimos el mismo profesor de reforzamiento de matemáticas; El Sr. Ruiz Gómez. Imaginé bien, no me recuerdas. Ni siquiera notaste mi existencia en aquel entonces.



*¿Y ahora debo suponer que nuestro encuentro no fue casual? ¿Sera que mis sospechas si son ciertas? ¿Será que está interesado en mí, en otro aspecto? ¿Qué haré? ¿Debo seguir la corriente?*


Adam: Bueno, recuerdo al Sr. Ruiz. Pero me has de disculpar, no te recuerdo.
Rodo: Yo si te recuerdo. Andabas ensoñado con Pilar Mejía. Era visible para todos cuánto ella te gustaba.
Adam: Llegué a salir con ella. Estuvimos juntos 6 meses.
Rodo: ¡Quién lo diría!
Adam: ¿Por qué no me dijiste que ya nos conocíamos cuando te presentaste en el concurso?
Rodo: Pensé, mínimamente, que lo notarías en cierto momento. Pero veo que no.


*¿O es mi imaginación o está utilizando un tono condescendiente conmigo? ¿Por qué se acerca tanto a mí? ¡Mierda! ¿Por qué justo ahora que estoy tan confundido? ¿Qué debo hacer?*


Adam: No entiendo nada de lo que me dices ¿En serio querías que te ayude con eso de la técnica en el piano?
Rodo: ¿Tú crees que es necesario llevar instrucción en una técnica que se adquiere con la práctica?
Adam: No entiendo qué es lo que intentas o qué pensaste pero creo que te equivocaste de persona.
Rodo: ¿En serio, crees eso?
Adam: ¿O te ha enviado alguien o qué es lo que quieres, ah?
Rodo: Adam, no vine a hacerte daño. Y sé que sabes cuales son mis intenciones.
Adam: No, no lo sé. No sé de qué hablas, man*.
Rodo: No te reprimas, Adam. No temas, yo no estoy jugando. Permítete sentir. Permite a tu cuerpo, a tus instintos, a tus deseos, a tu corazón,y a tu ser tener lo que te piden. Yo siento lo mismo.


*¡Mierda! ¿Qué carajos hago ahora? ¿Ceder a mi cuerpo, a mis instintos? ¿De qué carajos me habla? ¿Cómo una sensación de bienestar puede estar tan mal? ¿Qué hago?*

miércoles, 28 de marzo de 2012

Hacías Tan Fácil El Amarte



Y cuando despertaba, te daba un beso y tan solo sonreías.
Al quemar los huevos del desayuno. "Comeremos mermelada", me decías.
Cuando te pedía un aventón en tiempos presurosos, tú simplemente asentías.
Al mezclar tu ropa blanca con colores. "Por lo menos huele bien", me decías.
Cuando mis padres se enteraron de lo nuestro. "Siempre estaré para ti", me prometías.


Cuando no podía con los trabajos del instituto, dijiste que siempre me ayudarías.
Si alguien me faltaba el respeto, salías en frente y prometiste que siempre me defenderías.
Cuando no me alcanzaba para pagar la renta del piso, me dijiste que una casa comprarías.
Si un día enfermaba, al mercado tu irías.


Cuando tus hermanos de mi se burlaron, dijiste que solo a mi me necesitabas y a ellos los ignorarías.
Yo te pedí reconciliarte, los rencores me mataban. Prometiste que solo por mí los perdonarías.
Cuando lloré por el ataque a nuestro hogar. Me dijiste que para hacer de nuestro hogar un lugar seguro, hasta el triple trabajarías.
Yo te pedí no atacar o tener rencor. Dijiste que por mi, el significado de la tolerancia impartirías.
Cuando dieron problemas a nuestra hija, clamabas que por nosotras siempre lucharías.
El día que nuestra hija canto en el recital (a escondidas de sus raíces), la abrazaste diciendo que orgulloso de ella siempre estarías.
Cuando te atacaron y tu luz se apagaba... te pedí ser fuerte y que no me abandones... prometiste que desde el cielo de nosotras siempre cuidarías.


Y me baño de estos recuerdos al despertarme, en la cama que solíamos compartir, viendo aquella foto nuestra que en aquellos tiempos debíamos ocultar.
Al sentir el sol colarse por mi ventana y el olor de huevos cocidos que ahora nuestra hija prepara para el desayuno en la cocina.
Todos los días agradezco la dicha que tuve al compartir una vida contigo. De tener las agallas para tomar el riesgo y enfrentar la adversidad.
Agradezco el haberte conocido y que me hayas elegido sin importar el qué dirán.
Siempre me sentí con mucho orgullo, con mucha fortuna y goce en demasía.
Ahora los tiempos han cambiado.


Como siempre, llevabas la razón.
La gente se respeta más y existe más tolerancia.
Aunque ahora solo deseo, estando aquí sobre mi silla y viendo por la ventana, que estuvieses aquí conmigo.
Una lágrima roza mi mejilla, como muchas mañanas y noches al encontrarme con los recuerdos.
Una suave brisa se cola entre mis canosos cabellos. Siento tu aroma, siento tu amor y siento tu presencia.
Después de todo, recuerdo que siempre estás conmigo. En mi memoria y corazón.
Me siento feliz porque cumpliste tu promesa: Conmigo siempre estarías.



Luz entra al cuarto lentamente para invitar a Eloísa, su madre, a tomar el desayuno juntas. Sorprende a Eloísa con un porta-retratos en las manos. La foto del hombre blanco que hacía 70 años había sido atacado por casarse con una mujer de color.


Luz: Mamá ¿Tomamos el desayuno juntas?

Eloísa: Por supuesto, hija. Pero recuerda que somos 3.

Luz: Siempre, mamá.



lunes, 27 de febrero de 2012

Si No Cuaja




El haber sufrido aquella caída nunca significó un problema para mí, mientras crecía. El no recordar cosas pasadas no me afectaba hasta que empecé a crecer.



La primera vez que me recayó el peso de no recordar cosas, o no comprenderlas muy bien, fue cuando ella me dijo que pasamos un excelente tiempo juntos. Era consciente de eso porque sé que la quise. Cuánto, aun no lo sé. Pero de ese cariño, afecto y amor aun quedan muchos vestigios. Por eso la quiero, hasta me atrevo a decir que la amo. Quizás de un modo poco ortodoxo, o de un modo no muy comprensible para los demás. Solo me basta con saber que la amo y que ella aun lo comprenda.



Luego, cuando el resto de mis amigos compartían vivencias de una feliz o mala niñez o infancia. Era incómodo permanecer sin comentarios por el simple hecho de no recordar. Luego vinieron los, quizás, comunes problemas con los padres. Quería recordar algo bueno para poder aferrarme a eso y no terminar odiándolos. Como muchos otros terminan haciendo con sus padres. Pero no me resultaba posible. Por suerte tengo la bondad en mí, que no me permitió ceder al odio o rabia contra ellos. Después de todo, y sobre todo, son mis padres. Y los amo.



Luego llegaron más de ellas y aquellos experimentos emocionales, adolescentes y afectivos. Que no son de menospreciar o minimizar porque enriquecieron mi ser, mi persona y mi vivir. Quise a todas estas experiencias, buenas y malas. Intente querer para poder comparar en un futuro las situaciones con el pasado. Imposible de lograr, ya que no alcanzaba a recordar la intensidad de mi pasado.



Algunos se burlaron de mi poca capacidad intuitiva. ¿Qué hacer? No alcanzaba a encontrar a una solución siquiera a esas burlas porque eran ciertas. Yo no soy bueno comprendiendo muchas cosas de sentido común. ¡Si no puedes con el enemigo…! ¡Que más daba! Debía ver el lado positivo. Y me sirvió. Existieron quienes me ayudaron a comprender muchas cosas ¡Gracias! Cuando no cuaja, se come budín.







Llego un fuerte sentimiento. Y no sabía cómo afrontarlo ¿Qué referencia tomar cuando no recuerdas siquiera el inexplicable goce del sabor de la primera Lasagna? Solo quedaba pedir ayuda. Me aferre a todo consejo posible, inclusive de quien me provocaba dicha fascinación. La solución cayó con su propio peso. Tiempo al tiempo ¡El tiempo cura, inclusive, las imperfecciones de la Tierra!



Luego empezaron las interrogantes ¿Cuándo lo volverás a intentar? Me interrogue: ¿Para qué si estoy bien como estoy? ¿O tan aterrorizado estoy? Nuevamente la solución: Tiempo al tiempo. En el nuevo camino, halle inmensos apoyos. Con gran recelo, que terminó en transformarse en gran regocijo, aprendí a apreciar. Se presento una nueva oportunidad. Para encender el afecto a su máxima potencia. El interés a su expresión máxima. Y dejar el miedo en nimiedad. Aunque no me consideraba la mejor opción a tomar, el reto fue tomado a muto acuerdo.



Luego, volvió a llegar la frustración ¿Por qué no puedo recordar o entender las cosas como los demás? ¿Ser lento mentalmente esta tan mal? ¿Será cierto que aquel mal que me aqueja tiene razón de ser? Si hago las cosas bien cómo se si estarán bien, también para los demás. No te dejes engañar. No te dejes arrastrar. Soy consciente de tener las ganas de alto llegar, de la cima alcanzar. Soy consciente de tener las alas pero… ¿Estaré ya listo para volar?



Nuevamente a tomar la misma solución: Tiempo al tiempo.



Algún día esa manzana alcanzarás.



Si no cuaja, se come budín.