viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Super Boy?



Y 'jajaja' se rieron la crueldad, la soledad y la trizteza juntas.
-¿De verdad pensaste que no te llegaría? - pregunto la soledad.
-Que tonto fuiste - arremetió la crueldad.
Éstas tres macabras se habían unido, acorralando al Super Boy.


Super Boy era un muchacho tesudo, valiente y desafiante, aun con su propio destino. Se creía capaz de todo. Era capaz de logralo todo.
Inclusive dejar su reino y empezar uno nuevo.

Era el tipo de muchacho que el resto admiraba, grandes y mayores. Admirado por muchos y odiado por otros, como cualquier ser humano. No era Super Boy por poderes mitológicos, por padres de otros planteas, o por efectos radioactivos. Era Super Boy por la super capacidad de encarar las cosas, aprender a superalas y revertir situaciones difíciles. Algo muy dificil de encontrar en los mortales normales.

Era el chico al que los demás siempre preguntaban: "¿Cómo lo lograste? ¿Cómo lo haces? ¿Qué o quien te motiva? ¿Cuál es tu secreto?"
Y el siempre respondia: "Son las ganas de vivir, son las ganas de crecer, son las ganas de ser mejor, son las ganas de ser".
Era el chico del que otros comentaban: "Se cree superior, se cree mucha cosa, se cree lo máximo, se cree perfecto".
Y como en la canción 'Mantra', solo respondía: "No necesito ser perfecto para sentirme EXTRAORDINARIO".
Y Super Boy no mentía... no era perfecto. ¿Quién en esta vida lo es?
Super Boy tenía temores. Y muchos.


Temía que sus seres queridos nunca se repongan a su partida.
Temía por el futuro de sus hermanos.
Temía que el dinero no le alcance hasta los 30 de cada mes.
Temía a quedarse en el silencio.
Temía seguir creciendo y sobre todo, temía volver a enamorarse de personas cobardes.
¿Pero cuál era el secreto de Super Boy para no caer en desdicha o demencia por tan peligrosos y absurdos temores?
El secreto de Super Boy, era disfrutar.


Sí, aprender a disfrutar de los momentos. De los buenos y los malos.
Como alguna vez el Gran Alfa Boy había dicho: "Debes aprender a querer lo que haces. Porque no siempre te será permitido hacer lo que quieras".
Y Super Boy, aprendió la lección. ¿A la buena o la mala?
Aprendió con experiencia. No hay mejor forma de aprender que experimentando.

Aprendió a querer cada cosa que hacía como preparar un jugo con las manos, lavar sin lavadora, estar parado por horas, escuchar por horas personas injuriosas y groseras, cocinar con 5 ingredientes, a tolerar personas arrogantes.
¡Pero también tuvo cosas buenas!
Aprendio a valorar los 30 minutos en un café con un amigo, aprendió a querer el ayudar a personas en pleno desvío, aprendió a gustar del sol, aprendió a gustar de la carne, aprendió a gustar a ceder un asiento, aprendió a gustar de comprar caramelos a los trabajadores ambulantes, aprendió a usar teléfonos públicos.
Aprendió a valorar cada momento, cada acción. Porque el tiempo no se detiene. El tiempo no es reversible. Aprendió que no existe el "hubiese", el "debi" y el "pude".
¿Pero por qué Super Boy estaba acorralado?



Porque existe algo que quizás ningún héroe, ningún Super, ningún presidente, ningun ser viviente pueda tolerar o, en algun momento, dejar de temer.
La soledad.
El temor a quedarse solo.
Es un temor efímero. Es un temor que puede durar tan solo unos minutos y parecer una eternidad.
Es un temor despiadado. Es un temor que se pierde cuando te cruzas con cualquier persona en la calle pero deja mayor cicatriz que una daga.
Es un temor natural. Es un temor que cualquier ser vivo, en algun momento de existencia, llegará a sentir.

martes, 15 de marzo de 2011

En Mi Mundo De Lapices De Colores



¿Recuerdas cuando tu mamá te compraba las cajas de lápices colores?
¿Recuerdas qué era lo que te decía?
“No quiero que pierdas ni un solo color, debes aprender a cuidar y apreciar todo, mas aun si es tuyo”
¿Recuerdas cómo te sentías cuando alguien quebraba un lápiz de color? ¿O cuando te los perdían? ¿O cuando te los gastaban?
¿Tenías un lápiz de color favorito? ¿Cuidabas solo de tu lápiz de color favorito o cuidabas de todos?
Yo, personalmente, solía cuidar de todos porque si me faltaba alguno ya no podía completar mis dibujos ni cómo.
Tenía un lápiz de color favorito, el morado, mas el morado no servía para hacer nada sin la necesidad de los otros colores.
Obviamente, un solo color no te sirve para crear una obra de arte ¿verdad? Necesitas el resto de colores para dar vida y alegría a tus dibujos, para transmitir los sentimientos y palabras.
¿No necesitas del amarillo y el rojo para el naranja?
Entonces, necesitamos todos los colores para poder crear algo hermoso ¿no es cierto?
Imaginando, cavilando y divagando… ¿sabes en qué me fije?


Nuestro planeta, es como una caja de lápices de colores. Todos y cada uno de nosotros somos imprescindibles, irremplazables y únicos. Todos en conjunto, formamos sentimientos, transmitimos mensajes, en fin, creamos algo bello y armonioso, la vida.


Y ahora ¿Por qué nos fijamos si el negro es negro? ¿Importa que el blanco sea blanco? ¿Importa que el amarillo sea tan opuesto al rojo?
Absolutamente ¡NO!
Todos y cada uno de nosotros somos bellos y únicos de una u otra forma. Ser diferentes no nos hace menos valiosos, ni menos hermosos. Todo en nuestro mundo es diferente, ni los dedos de nuestras propias manos son iguales.


Entonces ¿Qué es lo que esperamos? ¿Por qué no podemos vivir en armonía? ¿Por qué nos creamos tantas barreras, limitaciones y obstáculos? ¿Por qué miramos con diferencia y desgano a lo diferente? ¿Sabías que para una persona diferente a ti, eres también completamente extraño?


Espero que tu, y tu familia, y tus amigos, y los amigos de tus amigos, se den cuenta de lo que ocurre. Debemos aprender a vivir en armonía para así crear un ambiente armonioso para nosotros, recuerda que armonía es sinónimo de belleza y paz.



Yo, aun creo en las personas. Sé que podemos cambiar las cosas, sé que todo depende de nosotros, sé que todo está en nuestras manos. No esperemos a que un lápiz de color de nuestra caja se nos pierda.


¡Echando ganas podemos crear algo hermoso!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Epitafio De Una Fantasía

Empezó por coincidencia… así tuvo que terminar.

Empezó con una mirada, se transformo en deseo (no lo niegues porque no te he de creer). Pasó al intento de intercambiar palabras…pero la vergüenza derrotó con facilidad a los contrincantes. Cuando pensamos que la guerra estaba pérdida nos reforzó el lenguaje universal, la música…el resto es historia…

La conexión, existió. La chispa, nos llegó a ambos. La aceptación no la percibimos por igual, el entusiasmo y la fe, peor aún. Por algo han de suceder las cosas (no???). Contigo, mi felicidad se tomó vacaciones… parecían vacaciones indefinidas… y me asusté. El miedo a ser desdichado pudo más y me obligó a levantarme contra todo impío obstáculo. Me refugié en la mejor dicha que cualquier persona pueda llegar a poseer, la amistad (el único mejor soporte y fuente de valor).

Más, el Sol no puede ser tapado con un solo dedo (ni con dos, ni con tres…ujum… lo comprendí). Intenté olvidar, el resultado: recordar cada vez que intentaba olvidar (que irónica estupidez). El tiempo fue pasando y ayudo a menguar la el dolor de la herida (parece que no, pero el tiempo sí ayuda a menguar los males). Hubo rencor, hubo desilusión, pero sobretodo, hubo decepción. Agrega las mejores distracciones y ya no pensar al respecto, se volvió un hecho inminente.

La felicidad puede ser plena (de eso no hay duda!) pero es efímera; tal como llega, se ha de marchar. Y en el momento menos pensando…diste acto de presencia (pensé dijiste “hasta aquí nomas”!!!). la caída fue dura porque ya me encontraba muy alto. La caída abrió la herida y dio paso a otras más. No creo en el odio. Pero la decepción… oh la decepción… (me llega al pinch*!) y llegaron en grupo, una tras otra. Dieron golpes suaves pero certeros.

Con los constantes ataques, certeros e impíos, no hubo espacio para más, ni siquiera para recordar lo que quería (en sí ya era un deber) olvidar. Me ofreciste toda tu ayuda y soporte (qué eres? A saviour???) Y me pareció bien. Todo iba perfectamente bien. Resultaste buen apoyo después de todo. Te conté el plan de escape y lo que pediste fue realmente inapropiado (¬¬).

Me hablaste de dejar pasar las cosas, de olvidar, te intentarlo, de luchar por dejar atrás los fantasmas, hablamos de las chispas, de las miradas, de las risas, de las confesiones y los olores (sabes a qué me refiero… =S). Pero… me pediste volver a vernos (osea… o.O?) fue un golpe bajo (ya me estoy acostumbrado a ellos…xD). En esta parte de la historia, lamentablemente, no puedo confesar si acepte o no.  Hice promesas, el tiempo pasó, no existieron méritos y se fabricaron fantasías...

Solo me queda decir, que con ayuda de una clásica película que tuve la dicha de ver el día que la comunicación se cortó (entenderás a que me refiero…=D), analicé y comprendí que… “parece que no coincidimos, pero da igual… lo que quedaba is gone with the wind (es lo que el viento se llevó)”.





Es un mensaje no solo a tu persona, sino a todos los que piensen aferrarse a cosas improbables o imposibles. La vida es corta para atarse a “motivos” que no ameritan el esfuerzo, a motivos que no ameritan soñar, a motivos que no ameritan plegarias, a motivos que no ameritan peticiones, a motivos que no ameritan lágrimas… ¡Sueños al soñar, no a la vida real!

PD: Cuando alguien acepté tu cariño, esté dispuesto a exclamar al mundo entero lo mucho que le importas y se esfuerce por demostrar la importancia que tienes en su vida… aprovecha, no lo dejes pasar por alto, aprende a querer porque ese tipo de personas… ¡no se nos cruzan todos los días!

sábado, 12 de febrero de 2011

Había una vez....

Once upon a time... un "pajarito" creció en un muy agradable ambiente aunque el "pajarito" no recordaba casi nada de esa época (quizás por alguna buena razón...). El "pajarito" creció 'feliz', por asi decirlo. Sus papas, como todos los papas pajaros, salía de casa casi todo el día buscando alimento (trabajando, seguro...); pero habían ocasiones en que los papas no regresaban a tiempo y los hermanos de nuestro amigo el "pajarito", morían de hambre (starving!). Suerte la de los hermanos, porque el pajarito solía guardarse uno que otro gusanito por ahi (when the hunger comes....) así que sacrificaba sus gusanitos y alimentaba a sus hermanos y les enseñaba a ser precavidos (por si las moscas, los papas pajaros no vivirían por siempre. verdad?)

Los papas pajaros se dieron cuenta de lo muy perspicaz que el "pajarito" era, más también notaron la torpeza que éste tenía. Sí, el "pajarito" era muy.............torpe; con solo mencionar que se salvo de unas 4 o 5 caídas desde su nido (oh...no me dí cuenta. ok?) Por suerte, el "pajarito", resulto más fuerte de lo que, inclusive él mismo, creía...

Cuando el "pajarito" aprendió a volar... comprendió que no le gustaba hacerlo (Volar era tan agotador y tan boring...!!!) Pero recordó algo que la mamá pajaro le contó: "El abuelo decía: no siempre harás lo que tú quieres, más debes aprender a querer lo que debes hacer". Eso significaba....(tick tock, tick tock...)...: ser responsable (verdad...?) Bueno, parece que sí, porque la mamá pajaro le enseño la obligación que cada uno tiene con sus actos... (civismo?...tick tock, tick tock...creo que... sí?)




Cierta mañana el "pajarito" salió a volar, paseaba entre la sombra de los árboles (sol, filho da put*!!!!!) y mientras pasaba por ciertos árboles bajos se fijó en dos pajaritos que se escondían por los arbustos (algo admirable, por lo ido que era el "pajarito") y grande fue su sorpresa porque pilló al papa pajaro con la gorda 'paloma' de una par de árboles de su nido (what a fuck*rs!!!!)

El "pajarito" que era tan honesto y sincero se lo contó a su mamá pajara. Se armó el desmadre (alguien dijo III guerra mundial???) que en fin de cuentas, pasó a ser una simple tormenta... y cómo se suele decir... después de la tormenta, se ve el arco iris (¬¬!) y aún más desmemoriados que el "pajarito" los papas pajaros enterraron lo ocurrido (si las heridas cicatrizan sin ser limpiadas ni curadas, se infectan... verdad?)

Al poco tiempo, el papa pajero... pajaro... no conseguía alimento y la situación en le nido se volvía crítica (APC: apenas para comer.... =?). Así que los pajaritos, que practicamente eran expertos volando, debían alzar vuelo... La falta de alimento ponía de mal humor al papa pajaro (sí, es que el papa pajaro era carroñero... le gustaban las palomas....=?) Y bueno... a buen entendedor, pocas palabras (o algo así, whatever!!!)

Nuestro amigo el "pajarito" decidió salir de casa, alzar vuelo y crear su propio nido, o bueno... gozar de los destinos turísticos... (la idea del nido estaba muy lejos de sus planes) Y bueno, cogió sus gusanos, un par de ramitas y sus notas de canto y se fue... PERO!!!! mamá pajaro refutó la huida (sí, para mamá pajaro eso era huir....¬¬)

Pajarito: Mamá pajaro, no lo hago por ustedes (bueno, quizás sí... está bien, también es por uds.) lo hago por mí. Quiero poder decidir, hacer y deshacer en mi propio estado (democracia, no dictadura!)
Mamá pajaro: Si es por papá pajaro, no lo hagas, él ésta cambiando... ahora come gusanitos y granos.
Pajarito: (Y el mundo es un lugar mejor...¬¬) No, mamá pajaro. Es por mí, déjame hacerme responsable por mis actos...

Y así, el "pajarito" alzó vuelo sin rumbo desconocido, con mucha determinación y valentía en mano. Solo existía un pequeño detalle secreto que al "pajarito" lo inquietaba mucho...: NO TENÍA NI LA MÁS MÍNIMA IDEA DE LO QUE IBA A HACER (s.o.s...barco a la deriva... s.o.s... me copia?... O.o?

xD

viernes, 11 de febrero de 2011

Desde Aquel Rincón

Y
o… se lo contaré tal y como lo recuerdo. No quiero que usted piense que soy mala persona. Pero… aun es algo confuso. Así que se lo diré, tal y como recuerdo.

……………………………………..

Bueno, es hora de alistarme, pensé. Hace tanto que había esperado ese momento. Aun no comprendo como sucedió. Todo fue tan inadvertido. Estaba recostado en mi cama, después de terminar un trabajo sobre álgebra, pensando que hacer más tarde. De pronto, el celular timbró. Normalmente, mi celular no suena a esas horas, a menos que sea una promoción o algo parecido. Por lo tanto, no pensé en responder. Pero, después de un minuto de silencio, en el que mi cabeza cavilaba tantas ideas con ella, el celular volvió a piquetear. Fue en la segunda llamada que repare en el sonido del timbre, era el timbre de llamada de mi grupo de amigos. Fue entonces que respondí a la llamada y pensé estaba soñando.

Era ella… Sí, tanto tiempo soñé con que me llamara con motivos que no sean sobre trabajos o cosa parecida, que creí estar aun dormitando. Apostaría el alma a que soné como un bobo o estúpido, aunque ella me dijo que no. Me pidió salir con ella, esa misma noche. Solo nosotros dos ¡Increíble! Cómo podría no emocionarme con algo así. Bueno, después de que ella estuvo toda la semana, todo el mes, en fin, todos los últimos dos años hablándome de ese tipo del cual su nombre siempre olvido porque solo le causa disgustos y penas.

He balbuceado. Quizás también he tartamudeado. He dicho, quizás, incoherencias. Pero acepte salir con ella ¿cómo podría negarme ante ella? Ella ha sido mi diosa por años. Hice de todo con tal de llegar a ser, por lo menos, su amigo. Lo logré. Pero la verdad, eso no me lo esperaba. Ella siendo tan linda como es ella, tan deseada, tan admirada, tan respetada y querida por todos. Solía imaginar que era ella quien me deseaba, quien anhelaba hablarme, verme, tocarme y más ¡Inmensa imaginación! ¡Qué gratificante imaginación! Pero esa tarde sucedió, ella me llamo y me pidió salir.

Desde el momento que acepte. Me la imagine, con aquel irresistible candor suyo sobre un hermoso vestido vaporoso. Casi citando al que utilizo en su fiesta de quince años.  Creo que siempre recordare aquella fiesta porque hice una de mis primeras travesuras. Recuerdo que manipule el juego del anillo para así poder salir a bailar con ella. Fue un momento mágico y muy bochornoso porque de tanta emoción, o nervios muy seguro, la pise y al querer pedirte disculpas ambos nos chocamos las cabezas. Pero en fin, es una imagen suya que nunca olvidare. Aquel cuerpecito envuelto en ese vestido corto y vaporoso, con adornos de flores y brillantes adornos, con sus delgadas pero hermosas piernas, con sus sensuales hombros al aire, con aquella coqueta y radiante sonrisa. Deseaba volver a verla así.

Normalmente, después de terminar los deberes me dedicaba a entrar en mi imaginario mundo. Donde nada me afectaba, aquel mundo donde solo ella y yo existíamos, donde ella y yo gobernábamos, ese en el que ella y yo éramos muy felices juntos ¡Qué imaginación! Solía rememorar nuestros momentos juntos, recordando cada instante y cada pequeño detalle. Adoraba recordar sus vestidos, sus colores, sus olores, sus muecas, sus movimientos. Creí conocerla mejor, quizás, que ella misma. No es que yo este obsesionado con ella. Es solo que, ella se había convertido en mi razón de ser. Creo que, simplemente, estuve enamorado.

Mi gran error fue, creo yo, no haber sido valiente y sincerarme. No tenía nada que perder. Tienen razón al decir que, uno de joven no tiene nada que perder, que siempre deberíamos arriesgarnos. El todo o nada ¡Tenemos tanto tiempo y vida por delante! Poseemos algo que muchos anhelan ¡Dichosa juventud! Pero no, no lo comprendí. Preferí convertirme en un cobarde, el lobo con piel de cordero. Me convertí en su confidente, en su paño de lágrimas, en su recurso de ayuda en casos de emergencia. No comprendo cómo fue que paso, pero terminamos así. Siendo solo amigos… Soy consciente de su forma de ser, la conozco. Ella es tan superficial y condescendiente que me tomaba, seguro, por alguien con quien contar. Supongo que yo me encontraba en la categoría de “importante” mas ser importante no significa ser imprescindible. Ella fue todo y más para mí.

Recuerdo haberme duchado tres veces. Porque cada vez que me probaba la ropa que utilizaría esa noche, sudaba como si fuera mantequilla expuesta al sol ¡Qué deplorable! Ya había practicado el controlar mi forma de sudar al estar cerca a ella, pero esta ocasión todo intento fue en vano. Me eche talco, para evitar sudar, fue peor, me embadurne horriblemente. Faltando una hora, recién pude recapacitar, espabilarme y me di la tercera ducha, me puse una polera para no transpirar mucho, unos jeans holgados, las zapatillas y mi cadenilla de dije japonés, para la buena suerte.

Tome un motocarro hasta el lugar de encuentro, la disco. Recién entonces se me ocurrió revisar el teléfono celular, lo hice solo para controlar el tiempo, mas inesperadamente me llene de dudas y temores ¿Y si le ocurrió algo y ya no podía salir? ¿Y si se arrepintió? ¿O si no le dan permiso? ¿Y si se enfermo? ¿Y si tuvo algún percance? Fui muy descuidado, pensé. No la había llamado en toda la tarde desde que ella me timbro. Quise llamarla ese instante y la operadora me aviso no tener saldo en mis cuentas. Había olvidado recargar el móvil ¡Estúpido! ¿Cómo iba a comunicarme con ella? El miedo empezaba a tomar control. Me pare en la acera, buscando con la mirada encontrar un teléfono público, y me desespero no encontrar con la mirada ningún teléfono cerca. Cuando estuve a punto de cruzar la acera para buscar uno, ella apareció.

Quede pasmado al verla, se veía tan hermosa. Llevaba un top fucsia, a juego con una falda de pliegues muy vaporosos, una gargantilla, y unos tacos negros de charol. La quise más que nunca en aquel instante. Se había arreglado tanto, quizás con esmero, y solo para mi, solo por mi ¡Que inocente fui! Ella me vio al instante. Me saludo y me pidió entrar al recinto con mucha premura. Con lo extasiado que me encontraba no lo note, y ella ni siquiera se molesto en ocultarlo. Fui yo quien no lo quiso ver. Después de todo, recién ahora, creo que ella no me escondió la verdad.

Entramos como espías en la disco, tan desconcertado y enfocado en mi bella acompañante estuve, que ni recaí en cuenta de aquello. Solo deje al momento fluir. Me llevo de la mano hasta el tercer piso de la disco, a la zona más oscura, donde solían verse cosas no permitidas a la audiencia diaria. Pensé que quería nos daríamos el primer beso. Que era una forma de decirme que ella esperaba que yo me sincerase ¡Tonto! No recaí en que ella me estaba utilizando. Que fui apenas la excusa. Que fui tan solo un intermediario.  Solo cuando vi a aquel ‘sujeto’ caminar en dirección nuestra, gire para ver la reacción que ella tenía o si me pedía retirarnos. Sucedió todo lo contrario, ella le sonrió, como si hubiesen acordado verse allí. Él le devolvió la sonrisa. Y yo… yo entrelace todo. Y así fue, habían acordado verse en la disco. Y yo… yo fui solo su herramienta.

Sus papas conocían la historia. Ellos habían salido juntos mas no era una relación funcional. Ella siempre terminaba deprimida y en un río de llanto a causa de él. Y él siempre saliendo con una y otra. Sin importarle el mantener una relación con ella u horas después de terminar. Pero ella… siempre terminaba regresando con él ¡Eso era enfermizo! ¡Eso era insalubre! Todo mundo siempre se los decía. Mas ella, siempre tan dramática como solo en ese estado se puede ser, solía responder: “así es el amor”. Yo siempre consolándola, siempre el paño de lágrimas, siempre el hombro al que podía recurrir, el que siempre asentía a sus teorías. Pero yo tenía tantas ganas de decirle que estaba equivocada

¡Ella estaba tan equivocada! Que pensamiento para más erróneo. La persona que te ama, hasta la persona que te quiere jamás, pero nunca, te haría sufrir. La persona que te quiere siempre busca hacerte sentir mejor, hacerte feliz. La persona que te quiere, te aconseja. La persona que te quiere, te respeta. La persona que te quiere, busca estar ahí cuando lo necesites. La persona que te quiere buscar estar contigo. La persona que te quiere busca estar siempre a tu lado. La persona que te quiere te evita disgustos. La persona que te quiere te ayuda en lo posible la persona que te quiere se guarda solo para ti. La persona que te quiere sueña contigo. La persona que te quiere duerme y despierta contigo. La persona que te quiere… soy yo ¡Que cobarde! Fui un total cobarde al no decírselo a tiempo. Ahora solo queda el lamento.

Él se acerco, la abrazo. Se fijo en mí y me sonrió, como muestra de agradecimiento. Ella lo miro, se empino y le dio un fugaz beso en los labios. Se abrazaron, hablaron de algo que no llegue a comprender. Solo escuche que ella decía algo sobre mí. Claro, decía que fue solo gracias a mí que pudieron verse otra vez. Ella hablo sobre su familia, sus papas no querían que volviesen a verse. Inclusive, turnaban a su hermano mayor y uno de sus primos para que la acompañasen a todas partes, vigilando que no se encontrase con él. Pero ella pensó en mí, sus papas me tenían muchísima confianza, sabía que no dudarían en dejarla salir conmigo.

Me sentía extraño. Estaba como… petrificado. Apenas y respira mecánicamente, por costumbre. Creo que tenía adormecido el cerebro. Quería que todo fuese una pesadilla, como las que solía tener. Quería que fuese una de esas pesadillas en las que ella me dejaba por otro. Y me embargo la inseguridad una vez más ¿Y si no eran sueños? ¿Y si eran premoniciones? Se movieron, y me dijeron algo, pero no respondí. No podía. Sentía algo en el organismo, en realidad, eran muchas cosas, muchos sentimientos, juntándose, mezclándose, hirviendo, evolucionando. Gire y los vi.

Él la agarraba de la cintura, estaban bailando. Ahí, en la zona oscura, en la zona donde los sentimientos no permitidos tenían pase libre a demostrarse. El público cercano, difícilmente se fijaba en ellos, y la audiencia de los pisos inferiores, difícilmente lograría identificarlos. Empecé a sentir mucho calor, algo en la sangre me hervía ¿Quizás el aire acondicionado dejo de funcionar? No, no era eso. Luego, mi cerebro despertó y comenzó a dar pequeños golpeteos, como latidos. Y entonces, sucedió. Desde aquel rincón los observe ¿Tan descarados podían ser? ¿Tan ciega fue ella que no vio que me lastimaba? Ella elevo sus brazos hasta su cuello, colgándose de él. Y él, poso ambas manos encima de aquella falda que enfardaba sus delicadas cadera, y la besó. Ni siquiera la quería, no la merecía. Y ese fue el punto de quiebre.

Algún otro yo, tomo el control. Me acerque a zancadas a ellos. Con toda la rabia contenida, con todos aquellos sentimientos mezclándose, hirviendo, tomando control sobre mí.  Me acompaño la decepción, la rabia, el enojo, el asco, el repudio, el odio, la ira; una muy peligrosa mezcla. Ella me vio y me sonrió. Recordé todos lo momentos junto a ella. Pero no, no iba a permitir que se burlase de mí  en aquella forma. No fui débil ese momento, quizás porque tampoco era yo en esos momentos. Seguí con paso firme. Sentí que acelere el paso, trote, corrí, volé… y con todas las fuerzas, con todas las ansias y todas las ganas contenidas en mi… los empuje.



Psiquiatra López: ¿eres consciente de lo grave de tu confesión?
Yo: ¿Es tan grave señor?
P. L.: Luis está en coma y…
Yo: No la mencione, por favor.
P. L.: Está bien. Ella… ella murió.
Yo: ¿Entonces… eso vuelve tan grave lo que hice señor?
P. L: Sí, muchacho. Es muy grave ¿Aceptas los cargos que se interponen por tus actos?
Yo: Siempre he sido responsable por todos mis actos.
P. L.: ¿Aceptas haber lastimado a esos dos muchachos?
Yo: No, señor. Yo no hice eso. Ellos me hirieron profundamente por mucho tiempo.
P. L.: Muchacho, has cometido un  delito ¿Eres consciente de eso?
Yo: Lo refuto, señor. Nunca será un delito liberarse.