lunes, 31 de diciembre de 2012

Estúpido Y Balbuceante


No soy uno de esos patas* que suele expresar sus sentimientos y escribir. Mi madre me exige escribirle por lo menos un texto al mes si es que no la llamo. Pero suelo tener memoria frágil y lo que me pasó quisiera recordarlo tal y como ahora que escribo esto.


Subí al carro de la línea de costumbre para llegar a casa y alcancé a ver una chica intentando subir. Avisé al conductor y éste la espero, subió y agradeció el gesto. En algún momento dado estuvimos sentados uno al lado del otro pero, aun, sin platicar. Una señora subió al carro y le cedí mi asiento, la chica que ensoñaba mi pensamiento hizo el favor de llevar la mochila que estuve cargando. Fue entonces que empezamos a platicar. Su nombre era Vanessa (con doble “ss”, como una de mis cantantes favoritas).

Sentí cosas nuevas en mí. Cierto embobamiento se apoderó de mí al intercambiar palabras con tan amable y simpática señorita. Luego de eso empecé a angustiarme porque me encontraba pronto a llegar a casa, por lo visto ella aun seguiría de largo,  y no me atrevía a pedirle un número o correo para comunicarnos. Opté por hacer algo que jamás había hecho en mi vida.

-Vanessa ¿Tienes prisa en llegar a casa?
-Realmente, no. Solo estoy un poco cansada.
-¿Puedo invitarte a tomar algo? Aquí a unas cuadras ya bajaré y me gustaría invitarte algo.
-Sé que no es algo común. Inclusive para mí. Pero…
-¿Pero?

-Hija, creo que esté chico se ha enamorado de ti y no sabe cómo decirlo – Se atrevió a expresar la señora a quien yo había cedido el asiento y que se encontraba en medio de ambos.

-Bueno, en realidad estuve por decir que…me agradas…
-Está bien. Estoy cerca a mi casa. Puedo quedarme unos minutos.

Tomamos jugos y batidos. Hablamos como si se nos fuera la vida o como si realmente el mundo terminaría al día siguiente (lo digo por el 21/12/12). Me platico mucho sobre ella y me resulto encantadora. Le platique sobre mí y me sentí realmente estúpido y balbuceante. Pero fue sobre todo un momento de calidad. Jamás había pasado por algo así y jamás hubiese imaginado que me ocurriría.

He llegado a casa y lo único que hago es pensar en ella. Me pasé un par de horas, supuestamente, viendo una película. Y digo supuestamente porque en realidad solo pude pensar en ella y recrear planes y universos paralelos en los que ambos estábamos juntos. Al querer prepararme un café para la cena, utilicé sal en vez de azúcar. Luego de cenar no pude contener las ganas de llamarla y escuchar su voz una vez más pero como me advirtió a solo enviarle textos, fue lo que hice.

Grande fue mi sorpresa al recibir un texto en respuesta preguntando quien era yo. Habíamos pasado un par de horas juntos recientemente y no me resultaba una interrogante muy lógica. Respondí el texto, otorgando el beneficio de la duda, ella podría haber olvidado o pudo no haber registrado mi número en su móvil. Esperé una respuesta alegre, lógica y con una disculpa pero no fue muy rápida… 3, 6 y 10 minutos. Recibí una llamada desde su móvil.

-Vanessa ¿Habías olvidado mi número?
-No soy Vanessa, soy Mata ¿De dónde conoces a Vanessa?
-… - No supe que decir y corté.

Mi móvil repico un par de veces más indicando el número de Vanessa. Tenía demasiadas emociones juntas purgando por hacerse un espacio preferente en mí. No estoy acostumbrado a ello y opté por rehuir a todo esto y dejarlo pasar hasta encontrarme con un poco más de coraje o valentía para poder, siquiera, hablar con ella.

No sé si Vanessa fingió ser la chica cándida y amable que paso la tarde conmigo. No sé, ni podría etiquetar con exactitud las emociones que siento ahora mismo. No sé si algo pudo darse entre nosotros. Y digo que no lo sé porque no pienso interferir en su vida. No soy de los que cree en el amor, peor aún en el amor a primera vista ¿O sí?

sábado, 29 de diciembre de 2012

Algo Que Se Perdió En El Camino


Analizo internamente ¿Es posible que el entorno corrompa a las personas?
¿Los anhelos, perspectivas y propósitos varían dependiendo del entorno?

Siempre aspiré a tener paz, felicidad y tranquilidad, sobre cualquier cosa en mi existencia. Pero ahora que tengo lo anhelado por mucho, algo falta. Algo se perdió en el camino que, de cierta forma, me hace sentir insatisfecho o falto de algo ¿Qué es? No lo sé.

He pensado y me he cuestionado muchas veces qué podría ser y no di con respuesta alguna. O al menos, una respuesta sensata y razonable. Tengo metas, sí. Existen muchas cosas aún sin terminar que espero y que mantengo en firme propósito culminar. Eso no me afecta.

Quizás estoy falto de cosas materiales pero ya tuve suficiente y la falta no es ciertamente una necesidad a llenar. Son cosas banales. Extraño personas, por supuesto. Pero alcancé cierto nivel de comprensión en el que te das cuenta que aunque no tengas físicamente a alguien en frente tuyo, no significa que no te recuerde, que no tenga sentimientos hacia ti, que no se preocupe por ti o que no piense en ti.

El sexo ha sido señalado como un aspecto primordial para el crecimiento estable de las personas. Honestamente, no es algo que me quite el sueño. La mayor razón de depresiones y decisiones fatídicas: la vida amorosa. Es un aspecto de vida que me ha dado y quitado tanto que solo dejo fluir como el Planeta deja correr a los mares y ríos. No intento influenciar en el rumbo que el aspecto amoroso tome en mi vida.

¿Pero entonces? Si soy una persona, prácticamente sin problemas presentes ¿Qué me aqueja? ¿Qué me insatisface?

Buscas respuestas en lo que te rodea. Buscas por alguna astilla que esté incesantemente fastidiándote. Como toda cálida persona, quiero obviar a mis amigos. Aunque realmente podría hacerlo, no estoy cerca a ellos y los poco que actualmente tengo no califican por no ser tan “cercanos”. Pero honesta y profundamente descubro que, aunque yo no quiera aceptarlo o me niegue a creerlo, me duele un poco los caminos y decisiones que hemos tomado.

Jamás hubiese imaginado que aquella persona por la que tanto temía saldría lastimada, resultaría ser la persona errante. Yo presentía que esa persona terminaría lastimada en la relación, que sería la que terminaría mal parada o mal pagada. Giros que da la vida. Esta persona, por la que tengo tanta estima, resulto siendo quien “saco los pies del plato”, quien deshonro a su pareja y se atormenta internamente. Ahora lastimosamente, sentí que me decepcionó y esa decisión me tocó muy dentro.

No hubiese imaginado que esta otra persona, por quien siempre temía. Persona que siempre imaginé frágil resultaría teniendo mayor fortaleza que yo mismo. Imaginé que esta persona siempre necesitaría un empuje para no dejarse caer. Que tardaría en darse cuenta de lo hermoso y magnifico que es su propio ser. Que dudaría con las palabras y sentencias de otros. Pero no. Erré, está persona cada día me sorprende un poco más. Me llena de esperanzas su crecimiento. Aunque ineludiblemente, también me afecta. Temo que algún día ya no le interesen mis palabras y me rezague a la sección del olvido en su mente y corazón.

No hubiese sospechado que terminaría tan cercano de la persona a quien muchos guardaban recelo. No pensé compartir tal grado de confidencialidad y fraternidad. No imaginé conocer las noticias que ambos compartimos. Siquiera imaginé que alcanzaríamos a tener tantas situaciones similares o experiencias casi idénticas. Giros que da la vida. Sin embargo y sobre todo, esto también me afecta. Temo y temo mucho porque esta persona atraviese todos aquellos momentos y situaciones que terminaron hiriéndome mucho.

Recaigo en cuenta, que el entorno o corrompe a las personas o las personas ceden a que el entorno las corrompa. Por esta vez, solo por esta vez, puedo decir y estar seguro que mi entorno me afecto pero no al grado que imaginé. Eso quiere decir que existe algo más, algo más que dentro de mí pulula por aflorar al exterior.

¿Podrá ser algo de mi pasado? ¿Será posible que deje algún asunto inconcluso, algo sin sellar o algo sin sanar totalmente?  Soy sincero conmigo mismo y me respondo. Si es algo del pasado, no tiene oportunidad alguna. Hace mucho decidí no pelear con mi pasado porque tengo una razón muy importante hoy en día: luchar por mi futuro.

Llevo años tolerando dolores físicos. Ahora tendré que agregar al historial algo sobre males emocionales…después de todo, la vida continúa.