Y te sientes libre al desnudar el alma.
Y te sientes ligero al hacer lo que te place.
Y te sientes aliviado al encontrar respuestas que jamás habías buscado.

Y sí, pasé un momento muy oscuro después de alejarnos. Mas nunca sentí, ni dije que fue por culpa suya. Como pude explicar hace poco. La razón de tal quiebre, fue la suma de tristezas, decepciones, amarguras y angustias. El haberme sentido tan feliz, tan completo, dichoso no podía conllevar a sentirse tan mal por el hecho de que la historia debía terminar. Y muchos no pudieron comprender eso, o no quisieron verlo de tal forma.
Imagino que la razón para que los "míos" se cerrarán fue por el cariño hacia mí y el deseo de protegerme. Y más aún, al ser tan reservado o poco expresivo se prestaba a que la imaginación de ellos pululase entre las peores e imaginativas ideas. Mas no fue así, yo lo sé, sobre todo. Cuando me sentí preparado para liberar la información que tantas veces fue malinterpretada, que fue errada o mal contada, les costo creer. O no quisieron creer. Y reconozco/ comprendo la desconfianza, teniendo en cuenta que la historia resultaba difícil de creer después de tan rudo pasado como el mío.
Con el tiempo los "míos", otros y yo, vamos comprendiendo que no todos se mantienen inmunes al paso del tiempo, que nadie es impermeable al cambio, que nadie es invisible para la evolución. Todos cambiamos, todos evolucionamos y todos debemos estar preparados para ello; todos debemos entender que parte de vivir es saber acomodarse a los cambios. Adaptarse es evolucionar.
Cuando empecé a notar que yo iba cambiando, me impresioné. Fui de aquellos adolescentes que voceaba mantenerse tal cuál en años venideros. Pero luego descifre que las palabras de muchos adultos, resultaban ciertas y acertadas cuando dialogaban conmigo en aquel entonces: "Apenas estás viviendo, estás al inicio del camino". Luego, como persona razonable, analítica y bien pensante; hilvané los cambios, los abracé y me acomodé a ellos. De cierta forma, resulto una experiencia aliviadora encontrar "aquella respuesta que jamás había buscado".
¿Y crees que ya te quedaste sin experiencias para el futuro? Pues, no. La vida es un camino largo, mientras crees haber andado kilómetros, anduviste apenas solo centímetros... Crecí con una educación bastante formal, bastante clasista y de antaño. Me inculcaron tener una fuerte consciencia moral y un fuerte sentido de responsabilidad por mis palabras y actos; de cierta forma, me encapsularon en una burbuja de cristal perteneciendo yo, a un mundo cruel y torpe. Cuesta mucho libertarte de algo con lo que, prácticamente, naces. Pero lo hice, empecé a hacer cosas por placer propio y descubrí que no todo siempre está mal. Y me sentí tan ligero como un diente de león suelto al aire.
Aprender a sincerarme, aprender a expresar las emociones y sentimientos fue algo que me llego de golpe. Fue una especie de transición fortuita y obligatoria. Una herramienta de liberación y expresión, al mismo tiempo. Una herramienta a la que no pensé llegar mas ahora agradezco, haber alcanzado. Al tiempo descubrí que abrirte vocalmente, expresar con palabras lo que sientes por dentro, por fuera y que emana de ti es casi similar a lo que hago al escribir. Expongo y desnudo mi espíritu. Después, soy libre.

