viernes, 4 de agosto de 2017

No Tengo Miedo.


Como todos los días, subo, pago, conecto la música y los audífonos me llevan a lugares diferentes.

Doy el aviso, llego y bajo como todos los días.

Encuentro un perro, luego 3 gatos. Como todos los días, siempre animales que a veces me reconocen y otra veces que no.

Algo ocurre y lo siento.

Me giro y no hay nadie. No es un robo, por lo menos. Me relajo.

Lo pienso dos segundos más, sino es un robo, no es una persona, no es un gato, no es un perro. No hay nadie. Me sorprendo.

Si no hay nada, no hay que temer. Me quito los audífonos, escucho las hojas de los árboles y el fuerte sonar del viento, como todos los días. Pero hoy no hay animales tan cerca, como todos los días.

Escucho pasos. Estoy jodido, me volví loco por la falta de sueño o cansancio o estrés. Pasos delante de mi y no hay nadie. Los gatos y yo miramos en la misma dirección. No hay nadie. ¿Será el eco? Quitaron la luz pero no estoy loco.

Vuelvo a pensar, si me quedo parado, me pueden robar. Camino esperando llegar ya. Y nos chocamos. No le veo, no le escucho, solo le siento. No tengo miedo. Creo sentir angustia o pena... Pero no tengo miedo. No giro y sigo caminando.

Saco las llaves, llego, abro la puerta. Seguimos sin luz, entro, pienso lo que acaba de suceder. No tengo miedo, en serio. Solo espero que lo esté ahí afuera, esté bien y no esté en soledad porque es el peor sentimiento.

Duermo.

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