viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Super Boy?



Y 'jajaja' se rieron la crueldad, la soledad y la trizteza juntas.
-¿De verdad pensaste que no te llegaría? - pregunto la soledad.
-Que tonto fuiste - arremetió la crueldad.
Éstas tres macabras se habían unido, acorralando al Super Boy.


Super Boy era un muchacho tesudo, valiente y desafiante, aun con su propio destino. Se creía capaz de todo. Era capaz de logralo todo.
Inclusive dejar su reino y empezar uno nuevo.

Era el tipo de muchacho que el resto admiraba, grandes y mayores. Admirado por muchos y odiado por otros, como cualquier ser humano. No era Super Boy por poderes mitológicos, por padres de otros planteas, o por efectos radioactivos. Era Super Boy por la super capacidad de encarar las cosas, aprender a superalas y revertir situaciones difíciles. Algo muy dificil de encontrar en los mortales normales.

Era el chico al que los demás siempre preguntaban: "¿Cómo lo lograste? ¿Cómo lo haces? ¿Qué o quien te motiva? ¿Cuál es tu secreto?"
Y el siempre respondia: "Son las ganas de vivir, son las ganas de crecer, son las ganas de ser mejor, son las ganas de ser".
Era el chico del que otros comentaban: "Se cree superior, se cree mucha cosa, se cree lo máximo, se cree perfecto".
Y como en la canción 'Mantra', solo respondía: "No necesito ser perfecto para sentirme EXTRAORDINARIO".
Y Super Boy no mentía... no era perfecto. ¿Quién en esta vida lo es?
Super Boy tenía temores. Y muchos.


Temía que sus seres queridos nunca se repongan a su partida.
Temía por el futuro de sus hermanos.
Temía que el dinero no le alcance hasta los 30 de cada mes.
Temía a quedarse en el silencio.
Temía seguir creciendo y sobre todo, temía volver a enamorarse de personas cobardes.
¿Pero cuál era el secreto de Super Boy para no caer en desdicha o demencia por tan peligrosos y absurdos temores?
El secreto de Super Boy, era disfrutar.


Sí, aprender a disfrutar de los momentos. De los buenos y los malos.
Como alguna vez el Gran Alfa Boy había dicho: "Debes aprender a querer lo que haces. Porque no siempre te será permitido hacer lo que quieras".
Y Super Boy, aprendió la lección. ¿A la buena o la mala?
Aprendió con experiencia. No hay mejor forma de aprender que experimentando.

Aprendió a querer cada cosa que hacía como preparar un jugo con las manos, lavar sin lavadora, estar parado por horas, escuchar por horas personas injuriosas y groseras, cocinar con 5 ingredientes, a tolerar personas arrogantes.
¡Pero también tuvo cosas buenas!
Aprendio a valorar los 30 minutos en un café con un amigo, aprendió a querer el ayudar a personas en pleno desvío, aprendió a gustar del sol, aprendió a gustar de la carne, aprendió a gustar a ceder un asiento, aprendió a gustar de comprar caramelos a los trabajadores ambulantes, aprendió a usar teléfonos públicos.
Aprendió a valorar cada momento, cada acción. Porque el tiempo no se detiene. El tiempo no es reversible. Aprendió que no existe el "hubiese", el "debi" y el "pude".
¿Pero por qué Super Boy estaba acorralado?



Porque existe algo que quizás ningún héroe, ningún Super, ningún presidente, ningun ser viviente pueda tolerar o, en algun momento, dejar de temer.
La soledad.
El temor a quedarse solo.
Es un temor efímero. Es un temor que puede durar tan solo unos minutos y parecer una eternidad.
Es un temor despiadado. Es un temor que se pierde cuando te cruzas con cualquier persona en la calle pero deja mayor cicatriz que una daga.
Es un temor natural. Es un temor que cualquier ser vivo, en algun momento de existencia, llegará a sentir.

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