Jos, jos, jos...
Un sitio para entretenerse, analizar y bla, bla,bla...
viernes, 4 de agosto de 2017
No Tengo Miedo.
Como todos los días, subo, pago, conecto la música y los audífonos me llevan a lugares diferentes.
Doy el aviso, llego y bajo como todos los días.
Encuentro un perro, luego 3 gatos. Como todos los días, siempre animales que a veces me reconocen y otra veces que no.
Algo ocurre y lo siento.
Me giro y no hay nadie. No es un robo, por lo menos. Me relajo.
Lo pienso dos segundos más, sino es un robo, no es una persona, no es un gato, no es un perro. No hay nadie. Me sorprendo.
Si no hay nada, no hay que temer. Me quito los audífonos, escucho las hojas de los árboles y el fuerte sonar del viento, como todos los días. Pero hoy no hay animales tan cerca, como todos los días.
Escucho pasos. Estoy jodido, me volví loco por la falta de sueño o cansancio o estrés. Pasos delante de mi y no hay nadie. Los gatos y yo miramos en la misma dirección. No hay nadie. ¿Será el eco? Quitaron la luz pero no estoy loco.
Vuelvo a pensar, si me quedo parado, me pueden robar. Camino esperando llegar ya. Y nos chocamos. No le veo, no le escucho, solo le siento. No tengo miedo. Creo sentir angustia o pena... Pero no tengo miedo. No giro y sigo caminando.
Saco las llaves, llego, abro la puerta. Seguimos sin luz, entro, pienso lo que acaba de suceder. No tengo miedo, en serio. Solo espero que lo esté ahí afuera, esté bien y no esté en soledad porque es el peor sentimiento.
Duermo.
domingo, 20 de octubre de 2013
Y Siento
Y pasan unos segundos.
Y pasan unos minutos.
Y pasan las horas.
Y pasan los días.
Y pasa una semana.
Hoy, por mi ventana, veo las nubes pasar; desdibujando la negrura de la noche, como así pasa el tiempo modificando mi vida. Y siento.
Sí, siento muchas cosas. Siento el aire entrando por mi nariz, haciéndose espacio hacia mis pulmones. Siento la húmedad de está ciudad abrazando cada espacio descubierto de mi piel. Siento vibrar en mis pupilas la imagen viva de la danza de las nubes. Siento, inclusive, el ávido palpitar de mi corazón dentro de mi pecho.
Siento, sobretodo, el peso de los recuerdos que bañan mi mente; y siento la envergadura de la lógica y la razón haciéndose espacio en mi interior. Siento a las interrogantes reclamando y retumbando en mi cabeza. Odio cuando esto ocurre.
¿Será que tomé la decisión correcta? ¿Por qué tardo tanto en llegar a lo que anhelo? ¿Será qué está pronto a suceder? ¿Por qué hice las cosas que hice? ¿Por qué no hice las cosas que dije haría? ¿Será que debí hacer algo diferente? Y siento...
Siento a la inseguridad tomar el control; siento al arrepentimiento derrocar mi razón; siento al miedo coger el timón. Odio cuando llego a este punto. Siento que todo lo que soy es drenado a nada; como el café, que me acompaña esta nublada noche, es drenado en mi cuerpo a la nada.
Siento que ahora no podré hacer nada, siento que ahora no podré pensar en nada. Pensaré en ello mañana... Mañana será otro día... Mañana sabré qué hacer...
Pensaré en ello mañana.
viernes, 10 de mayo de 2013
Hoy
martes, 9 de abril de 2013
Desnudando El Alma

Cuando empecé a notar que yo iba cambiando, me impresioné. Fui de aquellos adolescentes que voceaba mantenerse tal cuál en años venideros. Pero luego descifre que las palabras de muchos adultos, resultaban ciertas y acertadas cuando dialogaban conmigo en aquel entonces: "Apenas estás viviendo, estás al inicio del camino". Luego, como persona razonable, analítica y bien pensante; hilvané los cambios, los abracé y me acomodé a ellos. De cierta forma, resulto una experiencia aliviadora encontrar "aquella respuesta que jamás había buscado".
¿Y crees que ya te quedaste sin experiencias para el futuro? Pues, no. La vida es un camino largo, mientras crees haber andado kilómetros, anduviste apenas solo centímetros... Crecí con una educación bastante formal, bastante clasista y de antaño. Me inculcaron tener una fuerte consciencia moral y un fuerte sentido de responsabilidad por mis palabras y actos; de cierta forma, me encapsularon en una burbuja de cristal perteneciendo yo, a un mundo cruel y torpe. Cuesta mucho libertarte de algo con lo que, prácticamente, naces. Pero lo hice, empecé a hacer cosas por placer propio y descubrí que no todo siempre está mal. Y me sentí tan ligero como un diente de león suelto al aire.domingo, 31 de marzo de 2013
Ring, Ring... ¿Podemos Salir?


