viernes, 4 de agosto de 2017

No Tengo Miedo.


Como todos los días, subo, pago, conecto la música y los audífonos me llevan a lugares diferentes.

Doy el aviso, llego y bajo como todos los días.

Encuentro un perro, luego 3 gatos. Como todos los días, siempre animales que a veces me reconocen y otra veces que no.

Algo ocurre y lo siento.

Me giro y no hay nadie. No es un robo, por lo menos. Me relajo.

Lo pienso dos segundos más, sino es un robo, no es una persona, no es un gato, no es un perro. No hay nadie. Me sorprendo.

Si no hay nada, no hay que temer. Me quito los audífonos, escucho las hojas de los árboles y el fuerte sonar del viento, como todos los días. Pero hoy no hay animales tan cerca, como todos los días.

Escucho pasos. Estoy jodido, me volví loco por la falta de sueño o cansancio o estrés. Pasos delante de mi y no hay nadie. Los gatos y yo miramos en la misma dirección. No hay nadie. ¿Será el eco? Quitaron la luz pero no estoy loco.

Vuelvo a pensar, si me quedo parado, me pueden robar. Camino esperando llegar ya. Y nos chocamos. No le veo, no le escucho, solo le siento. No tengo miedo. Creo sentir angustia o pena... Pero no tengo miedo. No giro y sigo caminando.

Saco las llaves, llego, abro la puerta. Seguimos sin luz, entro, pienso lo que acaba de suceder. No tengo miedo, en serio. Solo espero que lo esté ahí afuera, esté bien y no esté en soledad porque es el peor sentimiento.

Duermo.

domingo, 20 de octubre de 2013

Y Siento

Y pasan unos segundos.
Y pasan unos minutos.
Y pasan las horas.
Y pasan los días.
Y pasa una semana.

Hoy, por mi ventana, veo las nubes pasar; desdibujando la negrura de la noche, como así pasa el tiempo modificando mi vida. Y siento.

Sí, siento muchas cosas. Siento el aire entrando por mi nariz, haciéndose espacio hacia mis pulmones. Siento la húmedad de está ciudad abrazando cada espacio descubierto de mi piel. Siento vibrar en mis pupilas la imagen viva de la danza de las nubes. Siento, inclusive, el ávido palpitar de mi corazón dentro de mi pecho.

Siento, sobretodo, el peso de los recuerdos que bañan mi mente; y siento la envergadura de la lógica y la razón haciéndose espacio en mi interior. Siento a las interrogantes reclamando y retumbando en mi cabeza. Odio cuando esto ocurre.

¿Será que tomé la decisión correcta? ¿Por qué tardo tanto en llegar a lo que anhelo? ¿Será qué está pronto a suceder? ¿Por qué hice las cosas que hice? ¿Por qué no hice las cosas que dije haría? ¿Será que debí hacer algo diferente? Y siento...

Siento a la inseguridad tomar el control; siento al arrepentimiento derrocar mi razón; siento al miedo coger el timón. Odio cuando llego a este punto. Siento que todo lo que soy es drenado a nada; como el café, que me acompaña esta nublada noche, es drenado en mi cuerpo a la nada.

Siento que ahora no podré hacer nada, siento que ahora no podré pensar en nada. Pensaré en ello mañana... Mañana será otro día... Mañana sabré qué hacer...

Pensaré en ello mañana.

viernes, 10 de mayo de 2013

Hoy



Sucede mucho y no sé qué decir.

No hago mucho y no sé qué sentir.

El tiempo pasa y no sé a dónde voy.

La vida pasa, respiro y solo vivo.

martes, 9 de abril de 2013

Desnudando El Alma


Y te sientes libre al desnudar el alma.
Y te sientes ligero al hacer lo que te place.
Y te sientes aliviado al encontrar respuestas que jamás habías buscado.



Y sí, pasé un momento muy oscuro después de alejarnos. Mas nunca sentí, ni dije que fue por culpa suya. Como pude explicar hace poco. La razón de tal quiebre, fue la suma de tristezas, decepciones, amarguras y angustias. El haberme sentido tan feliz, tan completo, dichoso no podía conllevar a sentirse tan mal por el hecho de que la historia debía terminar. Y muchos no pudieron comprender eso, o no quisieron verlo de tal forma.



Imagino que la razón para que los "míos" se cerrarán fue por el cariño hacia mí y el deseo de protegerme. Y más aún, al ser tan reservado o poco expresivo se prestaba a que la imaginación de ellos pululase entre las peores e imaginativas ideas. Mas no fue así, yo lo sé, sobre todo. Cuando me sentí preparado para liberar la información que tantas veces fue malinterpretada, que fue errada o mal contada, les costo creer. O no quisieron creer. Y reconozco/ comprendo la desconfianza, teniendo en cuenta que la historia resultaba difícil de creer después de tan rudo pasado como el mío.




 Con el tiempo los "míos", otros y yo, vamos comprendiendo que no todos se mantienen inmunes al paso del tiempo, que nadie es impermeable al cambio, que nadie es invisible para la evolución. Todos cambiamos, todos evolucionamos y todos debemos estar preparados para ello; todos debemos entender que parte de vivir es saber acomodarse a los cambios. Adaptarse es evolucionar.



Cuando empecé a notar que yo iba cambiando, me impresioné. Fui de aquellos adolescentes que voceaba mantenerse tal cuál en años venideros. Pero luego descifre que las palabras de muchos adultos, resultaban ciertas y acertadas cuando dialogaban conmigo en aquel entonces: "Apenas estás viviendo, estás al inicio del camino". Luego, como persona razonable, analítica y bien pensante; hilvané  los cambios, los abracé y me acomodé a ellos. De cierta forma, resulto una experiencia aliviadora encontrar "aquella respuesta que jamás había buscado".



¿Y crees que ya te quedaste sin experiencias para el futuro? Pues, no. La vida es un camino largo, mientras crees haber andado kilómetros, anduviste apenas solo centímetros... Crecí con una educación bastante formal, bastante clasista y de antaño. Me inculcaron tener una fuerte consciencia moral y un fuerte sentido de responsabilidad por mis palabras y actos; de cierta forma, me encapsularon en una burbuja de cristal perteneciendo yo, a un mundo cruel y torpe. Cuesta mucho libertarte de algo con lo que, prácticamente, naces. Pero lo hice, empecé a hacer cosas por placer propio y descubrí que no todo siempre está mal. Y me sentí tan ligero como un diente de león suelto al aire.


Aprender a sincerarme, aprender a expresar las emociones y sentimientos fue algo que me llego de golpe. Fue una especie de transición fortuita y obligatoria. Una herramienta de liberación y expresión, al mismo tiempo. Una herramienta a la que no pensé llegar mas ahora agradezco, haber alcanzado. Al tiempo descubrí que abrirte vocalmente, expresar con palabras lo que sientes por dentro, por fuera y que emana de ti es casi similar a lo que hago al escribir. Expongo y desnudo mi espíritu. Después, soy libre.


domingo, 31 de marzo de 2013

Ring, Ring... ¿Podemos Salir?

Posteando después de mucho tiempo.


Y tienes 22 años. Empiezas a descubrir lo maravilloso, divertido y complicado que pueden resultar las citas. De forma imprevista, despierta tu sex appeal y resultas atractiva a muchas personas. Alguna vez, algo similar pude leer: "Cuando estás solo, nadie te tira onda. Cuando estás en una relación eres sexy y te persiguen a montones". Bueno, a esto se debe añadir que en un momento dado, el "factor x" despierta y resultas atractiva para todos.



Las citas. Como alguna vez le sucedió a cualquiera, se puede esperar dos resultados: positivo o negativo.



Citas Negativas: Llegas al punto de encuentro y resulta que tu cita es impuntual. Llega de diez a treinta minutos tarde. Sí dejas pasar esto, no podrás esperar nada bueno de esa persona. Llegas al lugar de encuentro y tu cita no te resulta atractivo físicamente; muchos dicen: Me enamora la personalidad y el intelecto; Bullsh*t!!! Todo entra por los ojos; mínimo te debe parecer no-feo. Llegas al lugar de encuentro, la cita te gusta pero...Resulta ser una persona superficial o de personalidad desagradable. No deberías dejarlo pasar. Considero que las personas mayores de los 20 años, difícilmente cambiarán, mejorarán o se moderarán en el futuro.




Citas Positivas: Llegas al punto de cuento y la cita está ya esperándote. Entablas una conversación amena, llena de contenido, reflexiva y totalmente interesante. Es un buen indicio. He descubierto que ver a mi cita varias veces a los ojos, provoca una ensoñación inevitable y provoca que la persona me guste cada vez más.  Si al final de la cita, no puedes dejar de conversar o tienes la sensación de no regresar a casa. Significa mucho.



Las citas en general, resultan totalmente divertidas. Nunca sabes que encontrarás. Podrás perder varios minutos de tu vida o ésta podría dar un giro inalterable...

lunes, 31 de diciembre de 2012

Estúpido Y Balbuceante


No soy uno de esos patas* que suele expresar sus sentimientos y escribir. Mi madre me exige escribirle por lo menos un texto al mes si es que no la llamo. Pero suelo tener memoria frágil y lo que me pasó quisiera recordarlo tal y como ahora que escribo esto.


Subí al carro de la línea de costumbre para llegar a casa y alcancé a ver una chica intentando subir. Avisé al conductor y éste la espero, subió y agradeció el gesto. En algún momento dado estuvimos sentados uno al lado del otro pero, aun, sin platicar. Una señora subió al carro y le cedí mi asiento, la chica que ensoñaba mi pensamiento hizo el favor de llevar la mochila que estuve cargando. Fue entonces que empezamos a platicar. Su nombre era Vanessa (con doble “ss”, como una de mis cantantes favoritas).

Sentí cosas nuevas en mí. Cierto embobamiento se apoderó de mí al intercambiar palabras con tan amable y simpática señorita. Luego de eso empecé a angustiarme porque me encontraba pronto a llegar a casa, por lo visto ella aun seguiría de largo,  y no me atrevía a pedirle un número o correo para comunicarnos. Opté por hacer algo que jamás había hecho en mi vida.

-Vanessa ¿Tienes prisa en llegar a casa?
-Realmente, no. Solo estoy un poco cansada.
-¿Puedo invitarte a tomar algo? Aquí a unas cuadras ya bajaré y me gustaría invitarte algo.
-Sé que no es algo común. Inclusive para mí. Pero…
-¿Pero?

-Hija, creo que esté chico se ha enamorado de ti y no sabe cómo decirlo – Se atrevió a expresar la señora a quien yo había cedido el asiento y que se encontraba en medio de ambos.

-Bueno, en realidad estuve por decir que…me agradas…
-Está bien. Estoy cerca a mi casa. Puedo quedarme unos minutos.

Tomamos jugos y batidos. Hablamos como si se nos fuera la vida o como si realmente el mundo terminaría al día siguiente (lo digo por el 21/12/12). Me platico mucho sobre ella y me resulto encantadora. Le platique sobre mí y me sentí realmente estúpido y balbuceante. Pero fue sobre todo un momento de calidad. Jamás había pasado por algo así y jamás hubiese imaginado que me ocurriría.

He llegado a casa y lo único que hago es pensar en ella. Me pasé un par de horas, supuestamente, viendo una película. Y digo supuestamente porque en realidad solo pude pensar en ella y recrear planes y universos paralelos en los que ambos estábamos juntos. Al querer prepararme un café para la cena, utilicé sal en vez de azúcar. Luego de cenar no pude contener las ganas de llamarla y escuchar su voz una vez más pero como me advirtió a solo enviarle textos, fue lo que hice.

Grande fue mi sorpresa al recibir un texto en respuesta preguntando quien era yo. Habíamos pasado un par de horas juntos recientemente y no me resultaba una interrogante muy lógica. Respondí el texto, otorgando el beneficio de la duda, ella podría haber olvidado o pudo no haber registrado mi número en su móvil. Esperé una respuesta alegre, lógica y con una disculpa pero no fue muy rápida… 3, 6 y 10 minutos. Recibí una llamada desde su móvil.

-Vanessa ¿Habías olvidado mi número?
-No soy Vanessa, soy Mata ¿De dónde conoces a Vanessa?
-… - No supe que decir y corté.

Mi móvil repico un par de veces más indicando el número de Vanessa. Tenía demasiadas emociones juntas purgando por hacerse un espacio preferente en mí. No estoy acostumbrado a ello y opté por rehuir a todo esto y dejarlo pasar hasta encontrarme con un poco más de coraje o valentía para poder, siquiera, hablar con ella.

No sé si Vanessa fingió ser la chica cándida y amable que paso la tarde conmigo. No sé, ni podría etiquetar con exactitud las emociones que siento ahora mismo. No sé si algo pudo darse entre nosotros. Y digo que no lo sé porque no pienso interferir en su vida. No soy de los que cree en el amor, peor aún en el amor a primera vista ¿O sí?

sábado, 29 de diciembre de 2012

Algo Que Se Perdió En El Camino


Analizo internamente ¿Es posible que el entorno corrompa a las personas?
¿Los anhelos, perspectivas y propósitos varían dependiendo del entorno?

Siempre aspiré a tener paz, felicidad y tranquilidad, sobre cualquier cosa en mi existencia. Pero ahora que tengo lo anhelado por mucho, algo falta. Algo se perdió en el camino que, de cierta forma, me hace sentir insatisfecho o falto de algo ¿Qué es? No lo sé.

He pensado y me he cuestionado muchas veces qué podría ser y no di con respuesta alguna. O al menos, una respuesta sensata y razonable. Tengo metas, sí. Existen muchas cosas aún sin terminar que espero y que mantengo en firme propósito culminar. Eso no me afecta.

Quizás estoy falto de cosas materiales pero ya tuve suficiente y la falta no es ciertamente una necesidad a llenar. Son cosas banales. Extraño personas, por supuesto. Pero alcancé cierto nivel de comprensión en el que te das cuenta que aunque no tengas físicamente a alguien en frente tuyo, no significa que no te recuerde, que no tenga sentimientos hacia ti, que no se preocupe por ti o que no piense en ti.

El sexo ha sido señalado como un aspecto primordial para el crecimiento estable de las personas. Honestamente, no es algo que me quite el sueño. La mayor razón de depresiones y decisiones fatídicas: la vida amorosa. Es un aspecto de vida que me ha dado y quitado tanto que solo dejo fluir como el Planeta deja correr a los mares y ríos. No intento influenciar en el rumbo que el aspecto amoroso tome en mi vida.

¿Pero entonces? Si soy una persona, prácticamente sin problemas presentes ¿Qué me aqueja? ¿Qué me insatisface?

Buscas respuestas en lo que te rodea. Buscas por alguna astilla que esté incesantemente fastidiándote. Como toda cálida persona, quiero obviar a mis amigos. Aunque realmente podría hacerlo, no estoy cerca a ellos y los poco que actualmente tengo no califican por no ser tan “cercanos”. Pero honesta y profundamente descubro que, aunque yo no quiera aceptarlo o me niegue a creerlo, me duele un poco los caminos y decisiones que hemos tomado.

Jamás hubiese imaginado que aquella persona por la que tanto temía saldría lastimada, resultaría ser la persona errante. Yo presentía que esa persona terminaría lastimada en la relación, que sería la que terminaría mal parada o mal pagada. Giros que da la vida. Esta persona, por la que tengo tanta estima, resulto siendo quien “saco los pies del plato”, quien deshonro a su pareja y se atormenta internamente. Ahora lastimosamente, sentí que me decepcionó y esa decisión me tocó muy dentro.

No hubiese imaginado que esta otra persona, por quien siempre temía. Persona que siempre imaginé frágil resultaría teniendo mayor fortaleza que yo mismo. Imaginé que esta persona siempre necesitaría un empuje para no dejarse caer. Que tardaría en darse cuenta de lo hermoso y magnifico que es su propio ser. Que dudaría con las palabras y sentencias de otros. Pero no. Erré, está persona cada día me sorprende un poco más. Me llena de esperanzas su crecimiento. Aunque ineludiblemente, también me afecta. Temo que algún día ya no le interesen mis palabras y me rezague a la sección del olvido en su mente y corazón.

No hubiese sospechado que terminaría tan cercano de la persona a quien muchos guardaban recelo. No pensé compartir tal grado de confidencialidad y fraternidad. No imaginé conocer las noticias que ambos compartimos. Siquiera imaginé que alcanzaríamos a tener tantas situaciones similares o experiencias casi idénticas. Giros que da la vida. Sin embargo y sobre todo, esto también me afecta. Temo y temo mucho porque esta persona atraviese todos aquellos momentos y situaciones que terminaron hiriéndome mucho.

Recaigo en cuenta, que el entorno o corrompe a las personas o las personas ceden a que el entorno las corrompa. Por esta vez, solo por esta vez, puedo decir y estar seguro que mi entorno me afecto pero no al grado que imaginé. Eso quiere decir que existe algo más, algo más que dentro de mí pulula por aflorar al exterior.

¿Podrá ser algo de mi pasado? ¿Será posible que deje algún asunto inconcluso, algo sin sellar o algo sin sanar totalmente?  Soy sincero conmigo mismo y me respondo. Si es algo del pasado, no tiene oportunidad alguna. Hace mucho decidí no pelear con mi pasado porque tengo una razón muy importante hoy en día: luchar por mi futuro.

Llevo años tolerando dolores físicos. Ahora tendré que agregar al historial algo sobre males emocionales…después de todo, la vida continúa. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Memorias De Un Príncipe Imposible


Como muchas veces en nuestro incompresible pero increíble mundo, llegaste por medios difíciles para dar el mejor de los ejemplos, casi como un objetivo existencial. Cuál Príncipe Imposible, apareciste cuando nadie lo halló posible y tu reinado sobre pasó tu existencia. Como los grandes.


Los seres como tú, no resultaban de mi agrado. La responsabilidad que implicabas, no cuadraba con nuestro molde. Las exigencias de tu existencia vinculaban un esfuerzo extra al combate de precariedades. Tu presencia resultaba un combatiente más en las consecuentes batallas por proclamar espacios como propios. A tu llegada, la oposición mantuvo severamente su moción. Si permanecías, sería por piedad y por un tiempo limitado.


El tiempo limitado se tornó perpetuo. Tu permanencia perdió caducidad y obtuviste todos los derechos en casa, cual miembro sanguíneo de la familia. Aunque en ciertos momentos, se hacía presente la preponderancia de tu “portador” tus necesidades, carencias o males se hicieron responsabilidad general. Tu simple forma de ser, tu paciencia, tu candidez, tu serenidad, tu inocencia, tu obediencia, tu lealtad, tu  afecto, tu bondad innata sobre-ganó cualquier rencor o disconformidad contigo. Te ganaste el respeto, el cuidado y el afecto general.


Se ha de reconocer, con orgullosos laureles, tu impecable victoria al derribar grandes murallas de pensamientos, gustos y creencias; utilizando armas tan sencillas pero letales, sentimientos puros, sentimientos de corazón, esencia de espíritu. Convertiste en mansos y leales aliados, por no decir amigos, a todos aquellos que pudieron ser tus más férvidos verdugos. Cierto es que la paz y el amor, lo cambian todo.


Admirablemente convertiste al sórdido ogro del norte, mi persona, en tu aliado, en tu defensor, en tu amigo y en tu hermano. Aquel que en el inicio de todo, se opuso imperiosamente a tu estancia; termino, sin embargo, profundamente agradecido por tu presencia y compañía durante las largas vigilias de incesante agobio y tristeza, por tu lealtad al no develar hechos registrados en tu memoria y por estar al lado suyo aun en momentos de debilidad y flaqueza.


En tiempos recientes, al dejar el reino sentí o se irguió en mí la imperiosa necesidad de saber sobre ti. Te convertiste en un miembro más de la familia, en un amigo y en un apoyo. Tengo la certeza que, actualmente muchos de los miembros del reino y yo, incluido, sentimos el haber subestimado tu presencia, tu compañía, tu lealtad, tu afecto y amor hacia todos nosotros. Aunque decir que la convivencia siempre resulta algo difícil es cierto; no sería válida como excusa para no dar el valor que, absolutamente, todo ser merece.

A conciencia declaro que aunque partiste por circunstancias propias del destino, cosas que a veces parecen sin-sentido, cosas que no tienen lógica ni razón de ser; pero están ahí presentes, deambulando por el espacio total buscando el tiempo o momento correcto para ganar existencia propia. Aunque partieses en la forma en que partiste, no se minimizo el sentimiento de pérdida, no se redujo la tristeza por tu futura ausencia, no se pudo evitar el remordimiento por prever el nefasto suceso, no se aminoró el contrito sentimiento de no volverte a ver, no se aplacó el sentirse apenado por no volver a escuchar tu rasgar de las puertas, no se debilito la pesadumbre al saber que no volveríamos a verte tan blanco como el algodón.


Resulta reconfortante, en una minúscula forma, saber que dónde ahora estás, te encuentras suelto de ataduras, libre de necesidades y cosas banales. Regocija saber que tu espíritu se encuentra en paz y que tu cuerpo descansa. No me atrevo a decir que moriste porque para nosotros vives, tu existencia y tu ejemplo moran con nosotros, vives conmigo, permanece en nuestros corazones y está permanentemente en nuestra memoria.

Aunque no regresaste de tu paseo de la vuelta de la esquina, sabemos que en algún momento nos volveremos a encontrar y ladrarás y saltarás de alegría al vernos, querido perro-conejo.

martes, 23 de octubre de 2012

En Una Noche Como Ésta




A veces me pregunto si eres consciente de tu atractivo. Si es propiamente tuyo el deseo de explotarlo en su potencia máxima, o si tan solo es algo natural en ti. Imagino que lo segundo quedará impregnado en mi memoria, ya que no dudo de tu palabra.

En una noche como ésta, una noche calurosa pero lluviosa, te conocí. De eso hace ya ocho años. Ocho años con una férvida pasión desde el momento que me atreví a solicitarte una pieza de baile. Ocho años enamorándome; una y otra vez de tu imperfecta pero cautivante sonrisa; rindiéndome día tras día a la envolvente invitación de tu sensual mirada; apasionándome infinitas veces al dulce aliento en cada palabra tuya; e hipnotizándome hasta perder la cordura por tus cadenciosos movimientos ¿Eres o serás capaz, alguna vez, de recaer en cuenta de todo lo que ocasionas en mi?


A veces, quiero creer que tu inocencia y candidez son características fingidas. Pero pierdo la poca cordura que aún conservo; cuando te robo un beso y me miras con un sentimiento de culpabilidad innato; cuando develo a tus oídos las sandeces que mi corroída imaginación osa susurrar y sonríes con auténtico nerviosismo sin saber cómo responder; y cuando tus pómulos se tiñen del más hermoso rosa visto por mis ojos, cuando te expongo desnudos mis sinceros y comprometidos sentimientos a tu ser ¿Cómo puedes ser tan adorable y al mismo tiempo tan inquietante?


¿Será que eres producto de magia pura o el resultado exacto de la perfecta sincronización de astros? ¿Resultado de la combustión de bondad y deseo o el último y poderoso capricho de una agonizante Venus? Sea cual sea tu origen estoy extasiado de ser el escogido por ti, para caer rendido a tus encantos día tras día, sin reclamo, sin exigencias ni límites; hasta que mi cuerpo exangüe exhale el último aliento de vida y me sea permitida la eternidad para desearte y amarte aun más...


martes, 10 de julio de 2012

Ni Siquiera Notaste Mi Existencia




*No sabría exactamente explicar por lo que estoy pasando. Es un momento quizás algo confuso para mí. No sé si será solo una fase, no sé si será temporal, no sé si será permanente, no sé. Solo sé que me inquieta mucho. Y también sé que lo que siento, tampoco lo puedo negar.*



Rodo: Hola, soy Rodolfo. También toco el piano, pero esta vez estoy concursando con un violín.
Adam: ¿En serio? Qué bueno. Yo soy Adam y ya me viste tocar.
Rodo: ¿Sabes? Me encantaría si pudieses ayudarme a alcanzar esa maniobra que hiciste para tocar con rapidez pero sin perder la sutileza de las notas.
Adam: ¿Lo notaste? Eso es un buen indicio. Realmente te ha de gustar.
Rodo: ¡Claro! La música es mi pasión. Ahora también, estoy tomando clases de batería. Quisiera llevar clases de viola pero el tiempo me es insuficiente.
Adam: Claro. Te entiendo, la música también es una de mis pasiones.


*Fuimos interrumpidos por una voz en los altavoces, solicitando a Rodolfo en el escenario.*


Rodo: Me llaman.
Adam: Sí, ten suerte.
Rodo: ¿Me esperas para hablar luego sobre esa técnica tuya?
Adam: Claro, pero ahora ve, que es tu turno.


*Pasada la presentación y la elección del ganador del concurso, la que ninguno de los dos alcanzamos, por favoritismo de los jueces. La ganadora resulto una chica de muy bella figura y corto talento. Rodo y yo retomamos la plática en mi casa, para poder enseñarle algo de mi técnica en mi propio piano.


El chico este, no muy menor que yo, tenía algo que cautivaba mi atención. Sobre todo su seguridad, el acercarse a hablarme con tanta facilidad. Quizás envidiaba un poco esa seguridad o quizás solo hacía que me sienta un poco más atraído a él. En el camino hacia mi casa, solo pude cuestionarme lo mismo una y otra vez. Pero respuesta no pude obtener. Ni yo podía comprender lo que sucedía.*


Rodo: Esta chévere tu casa.
Adam: Claro, porque mi mama lo arregla todo.
Rodo: ¿Qué modelo de CASIO es esta?
Adam: Es la CASIO PX-7WE. Un modelo limitado. Salió por los 30 años de CASIO. Es bastante bueno.
Rodo: Se ve súper bien. Debe costar un dineral. Un ojo de la cara, como dicen.
Adam: Por suerte aún conservo ambos ojos... jajaja...
Rodo: Se me caerán los dedos si lo toco… jajaja...
Adam: Pero te enseñare con este piano ¿trajiste guantes?

*Ambos sonrieron. Luego Adam invito a Rodolfo a sentarse a su lado para poder practicar su técnica de rapidez de movimiento.*


Adam: En realidad, lo que hago no es nada de otro mundo. Supongo que solo es práctica. Toco el piano desde los 7 años.
Rodo: Lo supuse, yo no siempre pude practicar con un buen piano o con un buen instructor. Y cuando me sentía algo frustrado recurría a un nuevo instrumento musical.


*Si Rodolfo sabía que para esta técnica es fundamental la práctica y que no es necesario que alguien lo instruya ¿Para qué se me acercó? ¿O será que se acerco con otras intenciones? Pero no luce como uno de esos chicos...*


Adam: ¿Por eso tocas varios instrumentos?
Rodo: Sí, perdí la paciencia muchas veces.
Adam: Cualquier instrumento siempre requiere de mucha paciencia y bastante dedicación.
Rodo: Suenas como mis papas.
Adam: ¡No soy tan mayor, eh!
Rodo: ¡Lo sé!
Adam: ¿Lo sabes?
Rodo: Lo sospeché. Bueno... En realidad sí, lo sé. Pero sospeché que no me recordarías nada. En realidad ya me conocías. Tuvimos el mismo profesor de reforzamiento de matemáticas; El Sr. Ruiz Gómez. Imaginé bien, no me recuerdas. Ni siquiera notaste mi existencia en aquel entonces.



*¿Y ahora debo suponer que nuestro encuentro no fue casual? ¿Sera que mis sospechas si son ciertas? ¿Será que está interesado en mí, en otro aspecto? ¿Qué haré? ¿Debo seguir la corriente?*


Adam: Bueno, recuerdo al Sr. Ruiz. Pero me has de disculpar, no te recuerdo.
Rodo: Yo si te recuerdo. Andabas ensoñado con Pilar Mejía. Era visible para todos cuánto ella te gustaba.
Adam: Llegué a salir con ella. Estuvimos juntos 6 meses.
Rodo: ¡Quién lo diría!
Adam: ¿Por qué no me dijiste que ya nos conocíamos cuando te presentaste en el concurso?
Rodo: Pensé, mínimamente, que lo notarías en cierto momento. Pero veo que no.


*¿O es mi imaginación o está utilizando un tono condescendiente conmigo? ¿Por qué se acerca tanto a mí? ¡Mierda! ¿Por qué justo ahora que estoy tan confundido? ¿Qué debo hacer?*


Adam: No entiendo nada de lo que me dices ¿En serio querías que te ayude con eso de la técnica en el piano?
Rodo: ¿Tú crees que es necesario llevar instrucción en una técnica que se adquiere con la práctica?
Adam: No entiendo qué es lo que intentas o qué pensaste pero creo que te equivocaste de persona.
Rodo: ¿En serio, crees eso?
Adam: ¿O te ha enviado alguien o qué es lo que quieres, ah?
Rodo: Adam, no vine a hacerte daño. Y sé que sabes cuales son mis intenciones.
Adam: No, no lo sé. No sé de qué hablas, man*.
Rodo: No te reprimas, Adam. No temas, yo no estoy jugando. Permítete sentir. Permite a tu cuerpo, a tus instintos, a tus deseos, a tu corazón,y a tu ser tener lo que te piden. Yo siento lo mismo.


*¡Mierda! ¿Qué carajos hago ahora? ¿Ceder a mi cuerpo, a mis instintos? ¿De qué carajos me habla? ¿Cómo una sensación de bienestar puede estar tan mal? ¿Qué hago?*

miércoles, 28 de marzo de 2012

Hacías Tan Fácil El Amarte



Y cuando despertaba, te daba un beso y tan solo sonreías.
Al quemar los huevos del desayuno. "Comeremos mermelada", me decías.
Cuando te pedía un aventón en tiempos presurosos, tú simplemente asentías.
Al mezclar tu ropa blanca con colores. "Por lo menos huele bien", me decías.
Cuando mis padres se enteraron de lo nuestro. "Siempre estaré para ti", me prometías.


Cuando no podía con los trabajos del instituto, dijiste que siempre me ayudarías.
Si alguien me faltaba el respeto, salías en frente y prometiste que siempre me defenderías.
Cuando no me alcanzaba para pagar la renta del piso, me dijiste que una casa comprarías.
Si un día enfermaba, al mercado tu irías.


Cuando tus hermanos de mi se burlaron, dijiste que solo a mi me necesitabas y a ellos los ignorarías.
Yo te pedí reconciliarte, los rencores me mataban. Prometiste que solo por mí los perdonarías.
Cuando lloré por el ataque a nuestro hogar. Me dijiste que para hacer de nuestro hogar un lugar seguro, hasta el triple trabajarías.
Yo te pedí no atacar o tener rencor. Dijiste que por mi, el significado de la tolerancia impartirías.
Cuando dieron problemas a nuestra hija, clamabas que por nosotras siempre lucharías.
El día que nuestra hija canto en el recital (a escondidas de sus raíces), la abrazaste diciendo que orgulloso de ella siempre estarías.
Cuando te atacaron y tu luz se apagaba... te pedí ser fuerte y que no me abandones... prometiste que desde el cielo de nosotras siempre cuidarías.


Y me baño de estos recuerdos al despertarme, en la cama que solíamos compartir, viendo aquella foto nuestra que en aquellos tiempos debíamos ocultar.
Al sentir el sol colarse por mi ventana y el olor de huevos cocidos que ahora nuestra hija prepara para el desayuno en la cocina.
Todos los días agradezco la dicha que tuve al compartir una vida contigo. De tener las agallas para tomar el riesgo y enfrentar la adversidad.
Agradezco el haberte conocido y que me hayas elegido sin importar el qué dirán.
Siempre me sentí con mucho orgullo, con mucha fortuna y goce en demasía.
Ahora los tiempos han cambiado.


Como siempre, llevabas la razón.
La gente se respeta más y existe más tolerancia.
Aunque ahora solo deseo, estando aquí sobre mi silla y viendo por la ventana, que estuvieses aquí conmigo.
Una lágrima roza mi mejilla, como muchas mañanas y noches al encontrarme con los recuerdos.
Una suave brisa se cola entre mis canosos cabellos. Siento tu aroma, siento tu amor y siento tu presencia.
Después de todo, recuerdo que siempre estás conmigo. En mi memoria y corazón.
Me siento feliz porque cumpliste tu promesa: Conmigo siempre estarías.



Luz entra al cuarto lentamente para invitar a Eloísa, su madre, a tomar el desayuno juntas. Sorprende a Eloísa con un porta-retratos en las manos. La foto del hombre blanco que hacía 70 años había sido atacado por casarse con una mujer de color.


Luz: Mamá ¿Tomamos el desayuno juntas?

Eloísa: Por supuesto, hija. Pero recuerda que somos 3.

Luz: Siempre, mamá.



lunes, 27 de febrero de 2012

Si No Cuaja




El haber sufrido aquella caída nunca significó un problema para mí, mientras crecía. El no recordar cosas pasadas no me afectaba hasta que empecé a crecer.



La primera vez que me recayó el peso de no recordar cosas, o no comprenderlas muy bien, fue cuando ella me dijo que pasamos un excelente tiempo juntos. Era consciente de eso porque sé que la quise. Cuánto, aun no lo sé. Pero de ese cariño, afecto y amor aun quedan muchos vestigios. Por eso la quiero, hasta me atrevo a decir que la amo. Quizás de un modo poco ortodoxo, o de un modo no muy comprensible para los demás. Solo me basta con saber que la amo y que ella aun lo comprenda.



Luego, cuando el resto de mis amigos compartían vivencias de una feliz o mala niñez o infancia. Era incómodo permanecer sin comentarios por el simple hecho de no recordar. Luego vinieron los, quizás, comunes problemas con los padres. Quería recordar algo bueno para poder aferrarme a eso y no terminar odiándolos. Como muchos otros terminan haciendo con sus padres. Pero no me resultaba posible. Por suerte tengo la bondad en mí, que no me permitió ceder al odio o rabia contra ellos. Después de todo, y sobre todo, son mis padres. Y los amo.



Luego llegaron más de ellas y aquellos experimentos emocionales, adolescentes y afectivos. Que no son de menospreciar o minimizar porque enriquecieron mi ser, mi persona y mi vivir. Quise a todas estas experiencias, buenas y malas. Intente querer para poder comparar en un futuro las situaciones con el pasado. Imposible de lograr, ya que no alcanzaba a recordar la intensidad de mi pasado.



Algunos se burlaron de mi poca capacidad intuitiva. ¿Qué hacer? No alcanzaba a encontrar a una solución siquiera a esas burlas porque eran ciertas. Yo no soy bueno comprendiendo muchas cosas de sentido común. ¡Si no puedes con el enemigo…! ¡Que más daba! Debía ver el lado positivo. Y me sirvió. Existieron quienes me ayudaron a comprender muchas cosas ¡Gracias! Cuando no cuaja, se come budín.







Llego un fuerte sentimiento. Y no sabía cómo afrontarlo ¿Qué referencia tomar cuando no recuerdas siquiera el inexplicable goce del sabor de la primera Lasagna? Solo quedaba pedir ayuda. Me aferre a todo consejo posible, inclusive de quien me provocaba dicha fascinación. La solución cayó con su propio peso. Tiempo al tiempo ¡El tiempo cura, inclusive, las imperfecciones de la Tierra!



Luego empezaron las interrogantes ¿Cuándo lo volverás a intentar? Me interrogue: ¿Para qué si estoy bien como estoy? ¿O tan aterrorizado estoy? Nuevamente la solución: Tiempo al tiempo. En el nuevo camino, halle inmensos apoyos. Con gran recelo, que terminó en transformarse en gran regocijo, aprendí a apreciar. Se presento una nueva oportunidad. Para encender el afecto a su máxima potencia. El interés a su expresión máxima. Y dejar el miedo en nimiedad. Aunque no me consideraba la mejor opción a tomar, el reto fue tomado a muto acuerdo.



Luego, volvió a llegar la frustración ¿Por qué no puedo recordar o entender las cosas como los demás? ¿Ser lento mentalmente esta tan mal? ¿Será cierto que aquel mal que me aqueja tiene razón de ser? Si hago las cosas bien cómo se si estarán bien, también para los demás. No te dejes engañar. No te dejes arrastrar. Soy consciente de tener las ganas de alto llegar, de la cima alcanzar. Soy consciente de tener las alas pero… ¿Estaré ya listo para volar?



Nuevamente a tomar la misma solución: Tiempo al tiempo.



Algún día esa manzana alcanzarás.



Si no cuaja, se come budín.



viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Super Boy?



Y 'jajaja' se rieron la crueldad, la soledad y la trizteza juntas.
-¿De verdad pensaste que no te llegaría? - pregunto la soledad.
-Que tonto fuiste - arremetió la crueldad.
Éstas tres macabras se habían unido, acorralando al Super Boy.


Super Boy era un muchacho tesudo, valiente y desafiante, aun con su propio destino. Se creía capaz de todo. Era capaz de logralo todo.
Inclusive dejar su reino y empezar uno nuevo.

Era el tipo de muchacho que el resto admiraba, grandes y mayores. Admirado por muchos y odiado por otros, como cualquier ser humano. No era Super Boy por poderes mitológicos, por padres de otros planteas, o por efectos radioactivos. Era Super Boy por la super capacidad de encarar las cosas, aprender a superalas y revertir situaciones difíciles. Algo muy dificil de encontrar en los mortales normales.

Era el chico al que los demás siempre preguntaban: "¿Cómo lo lograste? ¿Cómo lo haces? ¿Qué o quien te motiva? ¿Cuál es tu secreto?"
Y el siempre respondia: "Son las ganas de vivir, son las ganas de crecer, son las ganas de ser mejor, son las ganas de ser".
Era el chico del que otros comentaban: "Se cree superior, se cree mucha cosa, se cree lo máximo, se cree perfecto".
Y como en la canción 'Mantra', solo respondía: "No necesito ser perfecto para sentirme EXTRAORDINARIO".
Y Super Boy no mentía... no era perfecto. ¿Quién en esta vida lo es?
Super Boy tenía temores. Y muchos.


Temía que sus seres queridos nunca se repongan a su partida.
Temía por el futuro de sus hermanos.
Temía que el dinero no le alcance hasta los 30 de cada mes.
Temía a quedarse en el silencio.
Temía seguir creciendo y sobre todo, temía volver a enamorarse de personas cobardes.
¿Pero cuál era el secreto de Super Boy para no caer en desdicha o demencia por tan peligrosos y absurdos temores?
El secreto de Super Boy, era disfrutar.


Sí, aprender a disfrutar de los momentos. De los buenos y los malos.
Como alguna vez el Gran Alfa Boy había dicho: "Debes aprender a querer lo que haces. Porque no siempre te será permitido hacer lo que quieras".
Y Super Boy, aprendió la lección. ¿A la buena o la mala?
Aprendió con experiencia. No hay mejor forma de aprender que experimentando.

Aprendió a querer cada cosa que hacía como preparar un jugo con las manos, lavar sin lavadora, estar parado por horas, escuchar por horas personas injuriosas y groseras, cocinar con 5 ingredientes, a tolerar personas arrogantes.
¡Pero también tuvo cosas buenas!
Aprendio a valorar los 30 minutos en un café con un amigo, aprendió a querer el ayudar a personas en pleno desvío, aprendió a gustar del sol, aprendió a gustar de la carne, aprendió a gustar a ceder un asiento, aprendió a gustar de comprar caramelos a los trabajadores ambulantes, aprendió a usar teléfonos públicos.
Aprendió a valorar cada momento, cada acción. Porque el tiempo no se detiene. El tiempo no es reversible. Aprendió que no existe el "hubiese", el "debi" y el "pude".
¿Pero por qué Super Boy estaba acorralado?



Porque existe algo que quizás ningún héroe, ningún Super, ningún presidente, ningun ser viviente pueda tolerar o, en algun momento, dejar de temer.
La soledad.
El temor a quedarse solo.
Es un temor efímero. Es un temor que puede durar tan solo unos minutos y parecer una eternidad.
Es un temor despiadado. Es un temor que se pierde cuando te cruzas con cualquier persona en la calle pero deja mayor cicatriz que una daga.
Es un temor natural. Es un temor que cualquier ser vivo, en algun momento de existencia, llegará a sentir.

martes, 15 de marzo de 2011

En Mi Mundo De Lapices De Colores



¿Recuerdas cuando tu mamá te compraba las cajas de lápices colores?
¿Recuerdas qué era lo que te decía?
“No quiero que pierdas ni un solo color, debes aprender a cuidar y apreciar todo, mas aun si es tuyo”
¿Recuerdas cómo te sentías cuando alguien quebraba un lápiz de color? ¿O cuando te los perdían? ¿O cuando te los gastaban?
¿Tenías un lápiz de color favorito? ¿Cuidabas solo de tu lápiz de color favorito o cuidabas de todos?
Yo, personalmente, solía cuidar de todos porque si me faltaba alguno ya no podía completar mis dibujos ni cómo.
Tenía un lápiz de color favorito, el morado, mas el morado no servía para hacer nada sin la necesidad de los otros colores.
Obviamente, un solo color no te sirve para crear una obra de arte ¿verdad? Necesitas el resto de colores para dar vida y alegría a tus dibujos, para transmitir los sentimientos y palabras.
¿No necesitas del amarillo y el rojo para el naranja?
Entonces, necesitamos todos los colores para poder crear algo hermoso ¿no es cierto?
Imaginando, cavilando y divagando… ¿sabes en qué me fije?


Nuestro planeta, es como una caja de lápices de colores. Todos y cada uno de nosotros somos imprescindibles, irremplazables y únicos. Todos en conjunto, formamos sentimientos, transmitimos mensajes, en fin, creamos algo bello y armonioso, la vida.


Y ahora ¿Por qué nos fijamos si el negro es negro? ¿Importa que el blanco sea blanco? ¿Importa que el amarillo sea tan opuesto al rojo?
Absolutamente ¡NO!
Todos y cada uno de nosotros somos bellos y únicos de una u otra forma. Ser diferentes no nos hace menos valiosos, ni menos hermosos. Todo en nuestro mundo es diferente, ni los dedos de nuestras propias manos son iguales.


Entonces ¿Qué es lo que esperamos? ¿Por qué no podemos vivir en armonía? ¿Por qué nos creamos tantas barreras, limitaciones y obstáculos? ¿Por qué miramos con diferencia y desgano a lo diferente? ¿Sabías que para una persona diferente a ti, eres también completamente extraño?


Espero que tu, y tu familia, y tus amigos, y los amigos de tus amigos, se den cuenta de lo que ocurre. Debemos aprender a vivir en armonía para así crear un ambiente armonioso para nosotros, recuerda que armonía es sinónimo de belleza y paz.



Yo, aun creo en las personas. Sé que podemos cambiar las cosas, sé que todo depende de nosotros, sé que todo está en nuestras manos. No esperemos a que un lápiz de color de nuestra caja se nos pierda.


¡Echando ganas podemos crear algo hermoso!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Epitafio De Una Fantasía

Empezó por coincidencia… así tuvo que terminar.

Empezó con una mirada, se transformo en deseo (no lo niegues porque no te he de creer). Pasó al intento de intercambiar palabras…pero la vergüenza derrotó con facilidad a los contrincantes. Cuando pensamos que la guerra estaba pérdida nos reforzó el lenguaje universal, la música…el resto es historia…

La conexión, existió. La chispa, nos llegó a ambos. La aceptación no la percibimos por igual, el entusiasmo y la fe, peor aún. Por algo han de suceder las cosas (no???). Contigo, mi felicidad se tomó vacaciones… parecían vacaciones indefinidas… y me asusté. El miedo a ser desdichado pudo más y me obligó a levantarme contra todo impío obstáculo. Me refugié en la mejor dicha que cualquier persona pueda llegar a poseer, la amistad (el único mejor soporte y fuente de valor).

Más, el Sol no puede ser tapado con un solo dedo (ni con dos, ni con tres…ujum… lo comprendí). Intenté olvidar, el resultado: recordar cada vez que intentaba olvidar (que irónica estupidez). El tiempo fue pasando y ayudo a menguar la el dolor de la herida (parece que no, pero el tiempo sí ayuda a menguar los males). Hubo rencor, hubo desilusión, pero sobretodo, hubo decepción. Agrega las mejores distracciones y ya no pensar al respecto, se volvió un hecho inminente.

La felicidad puede ser plena (de eso no hay duda!) pero es efímera; tal como llega, se ha de marchar. Y en el momento menos pensando…diste acto de presencia (pensé dijiste “hasta aquí nomas”!!!). la caída fue dura porque ya me encontraba muy alto. La caída abrió la herida y dio paso a otras más. No creo en el odio. Pero la decepción… oh la decepción… (me llega al pinch*!) y llegaron en grupo, una tras otra. Dieron golpes suaves pero certeros.

Con los constantes ataques, certeros e impíos, no hubo espacio para más, ni siquiera para recordar lo que quería (en sí ya era un deber) olvidar. Me ofreciste toda tu ayuda y soporte (qué eres? A saviour???) Y me pareció bien. Todo iba perfectamente bien. Resultaste buen apoyo después de todo. Te conté el plan de escape y lo que pediste fue realmente inapropiado (¬¬).

Me hablaste de dejar pasar las cosas, de olvidar, te intentarlo, de luchar por dejar atrás los fantasmas, hablamos de las chispas, de las miradas, de las risas, de las confesiones y los olores (sabes a qué me refiero… =S). Pero… me pediste volver a vernos (osea… o.O?) fue un golpe bajo (ya me estoy acostumbrado a ellos…xD). En esta parte de la historia, lamentablemente, no puedo confesar si acepte o no.  Hice promesas, el tiempo pasó, no existieron méritos y se fabricaron fantasías...

Solo me queda decir, que con ayuda de una clásica película que tuve la dicha de ver el día que la comunicación se cortó (entenderás a que me refiero…=D), analicé y comprendí que… “parece que no coincidimos, pero da igual… lo que quedaba is gone with the wind (es lo que el viento se llevó)”.





Es un mensaje no solo a tu persona, sino a todos los que piensen aferrarse a cosas improbables o imposibles. La vida es corta para atarse a “motivos” que no ameritan el esfuerzo, a motivos que no ameritan soñar, a motivos que no ameritan plegarias, a motivos que no ameritan peticiones, a motivos que no ameritan lágrimas… ¡Sueños al soñar, no a la vida real!

PD: Cuando alguien acepté tu cariño, esté dispuesto a exclamar al mundo entero lo mucho que le importas y se esfuerce por demostrar la importancia que tienes en su vida… aprovecha, no lo dejes pasar por alto, aprende a querer porque ese tipo de personas… ¡no se nos cruzan todos los días!

sábado, 12 de febrero de 2011

Había una vez....

Once upon a time... un "pajarito" creció en un muy agradable ambiente aunque el "pajarito" no recordaba casi nada de esa época (quizás por alguna buena razón...). El "pajarito" creció 'feliz', por asi decirlo. Sus papas, como todos los papas pajaros, salía de casa casi todo el día buscando alimento (trabajando, seguro...); pero habían ocasiones en que los papas no regresaban a tiempo y los hermanos de nuestro amigo el "pajarito", morían de hambre (starving!). Suerte la de los hermanos, porque el pajarito solía guardarse uno que otro gusanito por ahi (when the hunger comes....) así que sacrificaba sus gusanitos y alimentaba a sus hermanos y les enseñaba a ser precavidos (por si las moscas, los papas pajaros no vivirían por siempre. verdad?)

Los papas pajaros se dieron cuenta de lo muy perspicaz que el "pajarito" era, más también notaron la torpeza que éste tenía. Sí, el "pajarito" era muy.............torpe; con solo mencionar que se salvo de unas 4 o 5 caídas desde su nido (oh...no me dí cuenta. ok?) Por suerte, el "pajarito", resulto más fuerte de lo que, inclusive él mismo, creía...

Cuando el "pajarito" aprendió a volar... comprendió que no le gustaba hacerlo (Volar era tan agotador y tan boring...!!!) Pero recordó algo que la mamá pajaro le contó: "El abuelo decía: no siempre harás lo que tú quieres, más debes aprender a querer lo que debes hacer". Eso significaba....(tick tock, tick tock...)...: ser responsable (verdad...?) Bueno, parece que sí, porque la mamá pajaro le enseño la obligación que cada uno tiene con sus actos... (civismo?...tick tock, tick tock...creo que... sí?)




Cierta mañana el "pajarito" salió a volar, paseaba entre la sombra de los árboles (sol, filho da put*!!!!!) y mientras pasaba por ciertos árboles bajos se fijó en dos pajaritos que se escondían por los arbustos (algo admirable, por lo ido que era el "pajarito") y grande fue su sorpresa porque pilló al papa pajaro con la gorda 'paloma' de una par de árboles de su nido (what a fuck*rs!!!!)

El "pajarito" que era tan honesto y sincero se lo contó a su mamá pajara. Se armó el desmadre (alguien dijo III guerra mundial???) que en fin de cuentas, pasó a ser una simple tormenta... y cómo se suele decir... después de la tormenta, se ve el arco iris (¬¬!) y aún más desmemoriados que el "pajarito" los papas pajaros enterraron lo ocurrido (si las heridas cicatrizan sin ser limpiadas ni curadas, se infectan... verdad?)

Al poco tiempo, el papa pajero... pajaro... no conseguía alimento y la situación en le nido se volvía crítica (APC: apenas para comer.... =?). Así que los pajaritos, que practicamente eran expertos volando, debían alzar vuelo... La falta de alimento ponía de mal humor al papa pajaro (sí, es que el papa pajaro era carroñero... le gustaban las palomas....=?) Y bueno... a buen entendedor, pocas palabras (o algo así, whatever!!!)

Nuestro amigo el "pajarito" decidió salir de casa, alzar vuelo y crear su propio nido, o bueno... gozar de los destinos turísticos... (la idea del nido estaba muy lejos de sus planes) Y bueno, cogió sus gusanos, un par de ramitas y sus notas de canto y se fue... PERO!!!! mamá pajaro refutó la huida (sí, para mamá pajaro eso era huir....¬¬)

Pajarito: Mamá pajaro, no lo hago por ustedes (bueno, quizás sí... está bien, también es por uds.) lo hago por mí. Quiero poder decidir, hacer y deshacer en mi propio estado (democracia, no dictadura!)
Mamá pajaro: Si es por papá pajaro, no lo hagas, él ésta cambiando... ahora come gusanitos y granos.
Pajarito: (Y el mundo es un lugar mejor...¬¬) No, mamá pajaro. Es por mí, déjame hacerme responsable por mis actos...

Y así, el "pajarito" alzó vuelo sin rumbo desconocido, con mucha determinación y valentía en mano. Solo existía un pequeño detalle secreto que al "pajarito" lo inquietaba mucho...: NO TENÍA NI LA MÁS MÍNIMA IDEA DE LO QUE IBA A HACER (s.o.s...barco a la deriva... s.o.s... me copia?... O.o?

xD

viernes, 11 de febrero de 2011

Desde Aquel Rincón

Y
o… se lo contaré tal y como lo recuerdo. No quiero que usted piense que soy mala persona. Pero… aun es algo confuso. Así que se lo diré, tal y como recuerdo.

……………………………………..

Bueno, es hora de alistarme, pensé. Hace tanto que había esperado ese momento. Aun no comprendo como sucedió. Todo fue tan inadvertido. Estaba recostado en mi cama, después de terminar un trabajo sobre álgebra, pensando que hacer más tarde. De pronto, el celular timbró. Normalmente, mi celular no suena a esas horas, a menos que sea una promoción o algo parecido. Por lo tanto, no pensé en responder. Pero, después de un minuto de silencio, en el que mi cabeza cavilaba tantas ideas con ella, el celular volvió a piquetear. Fue en la segunda llamada que repare en el sonido del timbre, era el timbre de llamada de mi grupo de amigos. Fue entonces que respondí a la llamada y pensé estaba soñando.

Era ella… Sí, tanto tiempo soñé con que me llamara con motivos que no sean sobre trabajos o cosa parecida, que creí estar aun dormitando. Apostaría el alma a que soné como un bobo o estúpido, aunque ella me dijo que no. Me pidió salir con ella, esa misma noche. Solo nosotros dos ¡Increíble! Cómo podría no emocionarme con algo así. Bueno, después de que ella estuvo toda la semana, todo el mes, en fin, todos los últimos dos años hablándome de ese tipo del cual su nombre siempre olvido porque solo le causa disgustos y penas.

He balbuceado. Quizás también he tartamudeado. He dicho, quizás, incoherencias. Pero acepte salir con ella ¿cómo podría negarme ante ella? Ella ha sido mi diosa por años. Hice de todo con tal de llegar a ser, por lo menos, su amigo. Lo logré. Pero la verdad, eso no me lo esperaba. Ella siendo tan linda como es ella, tan deseada, tan admirada, tan respetada y querida por todos. Solía imaginar que era ella quien me deseaba, quien anhelaba hablarme, verme, tocarme y más ¡Inmensa imaginación! ¡Qué gratificante imaginación! Pero esa tarde sucedió, ella me llamo y me pidió salir.

Desde el momento que acepte. Me la imagine, con aquel irresistible candor suyo sobre un hermoso vestido vaporoso. Casi citando al que utilizo en su fiesta de quince años.  Creo que siempre recordare aquella fiesta porque hice una de mis primeras travesuras. Recuerdo que manipule el juego del anillo para así poder salir a bailar con ella. Fue un momento mágico y muy bochornoso porque de tanta emoción, o nervios muy seguro, la pise y al querer pedirte disculpas ambos nos chocamos las cabezas. Pero en fin, es una imagen suya que nunca olvidare. Aquel cuerpecito envuelto en ese vestido corto y vaporoso, con adornos de flores y brillantes adornos, con sus delgadas pero hermosas piernas, con sus sensuales hombros al aire, con aquella coqueta y radiante sonrisa. Deseaba volver a verla así.

Normalmente, después de terminar los deberes me dedicaba a entrar en mi imaginario mundo. Donde nada me afectaba, aquel mundo donde solo ella y yo existíamos, donde ella y yo gobernábamos, ese en el que ella y yo éramos muy felices juntos ¡Qué imaginación! Solía rememorar nuestros momentos juntos, recordando cada instante y cada pequeño detalle. Adoraba recordar sus vestidos, sus colores, sus olores, sus muecas, sus movimientos. Creí conocerla mejor, quizás, que ella misma. No es que yo este obsesionado con ella. Es solo que, ella se había convertido en mi razón de ser. Creo que, simplemente, estuve enamorado.

Mi gran error fue, creo yo, no haber sido valiente y sincerarme. No tenía nada que perder. Tienen razón al decir que, uno de joven no tiene nada que perder, que siempre deberíamos arriesgarnos. El todo o nada ¡Tenemos tanto tiempo y vida por delante! Poseemos algo que muchos anhelan ¡Dichosa juventud! Pero no, no lo comprendí. Preferí convertirme en un cobarde, el lobo con piel de cordero. Me convertí en su confidente, en su paño de lágrimas, en su recurso de ayuda en casos de emergencia. No comprendo cómo fue que paso, pero terminamos así. Siendo solo amigos… Soy consciente de su forma de ser, la conozco. Ella es tan superficial y condescendiente que me tomaba, seguro, por alguien con quien contar. Supongo que yo me encontraba en la categoría de “importante” mas ser importante no significa ser imprescindible. Ella fue todo y más para mí.

Recuerdo haberme duchado tres veces. Porque cada vez que me probaba la ropa que utilizaría esa noche, sudaba como si fuera mantequilla expuesta al sol ¡Qué deplorable! Ya había practicado el controlar mi forma de sudar al estar cerca a ella, pero esta ocasión todo intento fue en vano. Me eche talco, para evitar sudar, fue peor, me embadurne horriblemente. Faltando una hora, recién pude recapacitar, espabilarme y me di la tercera ducha, me puse una polera para no transpirar mucho, unos jeans holgados, las zapatillas y mi cadenilla de dije japonés, para la buena suerte.

Tome un motocarro hasta el lugar de encuentro, la disco. Recién entonces se me ocurrió revisar el teléfono celular, lo hice solo para controlar el tiempo, mas inesperadamente me llene de dudas y temores ¿Y si le ocurrió algo y ya no podía salir? ¿Y si se arrepintió? ¿O si no le dan permiso? ¿Y si se enfermo? ¿Y si tuvo algún percance? Fui muy descuidado, pensé. No la había llamado en toda la tarde desde que ella me timbro. Quise llamarla ese instante y la operadora me aviso no tener saldo en mis cuentas. Había olvidado recargar el móvil ¡Estúpido! ¿Cómo iba a comunicarme con ella? El miedo empezaba a tomar control. Me pare en la acera, buscando con la mirada encontrar un teléfono público, y me desespero no encontrar con la mirada ningún teléfono cerca. Cuando estuve a punto de cruzar la acera para buscar uno, ella apareció.

Quede pasmado al verla, se veía tan hermosa. Llevaba un top fucsia, a juego con una falda de pliegues muy vaporosos, una gargantilla, y unos tacos negros de charol. La quise más que nunca en aquel instante. Se había arreglado tanto, quizás con esmero, y solo para mi, solo por mi ¡Que inocente fui! Ella me vio al instante. Me saludo y me pidió entrar al recinto con mucha premura. Con lo extasiado que me encontraba no lo note, y ella ni siquiera se molesto en ocultarlo. Fui yo quien no lo quiso ver. Después de todo, recién ahora, creo que ella no me escondió la verdad.

Entramos como espías en la disco, tan desconcertado y enfocado en mi bella acompañante estuve, que ni recaí en cuenta de aquello. Solo deje al momento fluir. Me llevo de la mano hasta el tercer piso de la disco, a la zona más oscura, donde solían verse cosas no permitidas a la audiencia diaria. Pensé que quería nos daríamos el primer beso. Que era una forma de decirme que ella esperaba que yo me sincerase ¡Tonto! No recaí en que ella me estaba utilizando. Que fui apenas la excusa. Que fui tan solo un intermediario.  Solo cuando vi a aquel ‘sujeto’ caminar en dirección nuestra, gire para ver la reacción que ella tenía o si me pedía retirarnos. Sucedió todo lo contrario, ella le sonrió, como si hubiesen acordado verse allí. Él le devolvió la sonrisa. Y yo… yo entrelace todo. Y así fue, habían acordado verse en la disco. Y yo… yo fui solo su herramienta.

Sus papas conocían la historia. Ellos habían salido juntos mas no era una relación funcional. Ella siempre terminaba deprimida y en un río de llanto a causa de él. Y él siempre saliendo con una y otra. Sin importarle el mantener una relación con ella u horas después de terminar. Pero ella… siempre terminaba regresando con él ¡Eso era enfermizo! ¡Eso era insalubre! Todo mundo siempre se los decía. Mas ella, siempre tan dramática como solo en ese estado se puede ser, solía responder: “así es el amor”. Yo siempre consolándola, siempre el paño de lágrimas, siempre el hombro al que podía recurrir, el que siempre asentía a sus teorías. Pero yo tenía tantas ganas de decirle que estaba equivocada

¡Ella estaba tan equivocada! Que pensamiento para más erróneo. La persona que te ama, hasta la persona que te quiere jamás, pero nunca, te haría sufrir. La persona que te quiere siempre busca hacerte sentir mejor, hacerte feliz. La persona que te quiere, te aconseja. La persona que te quiere, te respeta. La persona que te quiere, busca estar ahí cuando lo necesites. La persona que te quiere buscar estar contigo. La persona que te quiere busca estar siempre a tu lado. La persona que te quiere te evita disgustos. La persona que te quiere te ayuda en lo posible la persona que te quiere se guarda solo para ti. La persona que te quiere sueña contigo. La persona que te quiere duerme y despierta contigo. La persona que te quiere… soy yo ¡Que cobarde! Fui un total cobarde al no decírselo a tiempo. Ahora solo queda el lamento.

Él se acerco, la abrazo. Se fijo en mí y me sonrió, como muestra de agradecimiento. Ella lo miro, se empino y le dio un fugaz beso en los labios. Se abrazaron, hablaron de algo que no llegue a comprender. Solo escuche que ella decía algo sobre mí. Claro, decía que fue solo gracias a mí que pudieron verse otra vez. Ella hablo sobre su familia, sus papas no querían que volviesen a verse. Inclusive, turnaban a su hermano mayor y uno de sus primos para que la acompañasen a todas partes, vigilando que no se encontrase con él. Pero ella pensó en mí, sus papas me tenían muchísima confianza, sabía que no dudarían en dejarla salir conmigo.

Me sentía extraño. Estaba como… petrificado. Apenas y respira mecánicamente, por costumbre. Creo que tenía adormecido el cerebro. Quería que todo fuese una pesadilla, como las que solía tener. Quería que fuese una de esas pesadillas en las que ella me dejaba por otro. Y me embargo la inseguridad una vez más ¿Y si no eran sueños? ¿Y si eran premoniciones? Se movieron, y me dijeron algo, pero no respondí. No podía. Sentía algo en el organismo, en realidad, eran muchas cosas, muchos sentimientos, juntándose, mezclándose, hirviendo, evolucionando. Gire y los vi.

Él la agarraba de la cintura, estaban bailando. Ahí, en la zona oscura, en la zona donde los sentimientos no permitidos tenían pase libre a demostrarse. El público cercano, difícilmente se fijaba en ellos, y la audiencia de los pisos inferiores, difícilmente lograría identificarlos. Empecé a sentir mucho calor, algo en la sangre me hervía ¿Quizás el aire acondicionado dejo de funcionar? No, no era eso. Luego, mi cerebro despertó y comenzó a dar pequeños golpeteos, como latidos. Y entonces, sucedió. Desde aquel rincón los observe ¿Tan descarados podían ser? ¿Tan ciega fue ella que no vio que me lastimaba? Ella elevo sus brazos hasta su cuello, colgándose de él. Y él, poso ambas manos encima de aquella falda que enfardaba sus delicadas cadera, y la besó. Ni siquiera la quería, no la merecía. Y ese fue el punto de quiebre.

Algún otro yo, tomo el control. Me acerque a zancadas a ellos. Con toda la rabia contenida, con todos aquellos sentimientos mezclándose, hirviendo, tomando control sobre mí.  Me acompaño la decepción, la rabia, el enojo, el asco, el repudio, el odio, la ira; una muy peligrosa mezcla. Ella me vio y me sonrió. Recordé todos lo momentos junto a ella. Pero no, no iba a permitir que se burlase de mí  en aquella forma. No fui débil ese momento, quizás porque tampoco era yo en esos momentos. Seguí con paso firme. Sentí que acelere el paso, trote, corrí, volé… y con todas las fuerzas, con todas las ansias y todas las ganas contenidas en mi… los empuje.



Psiquiatra López: ¿eres consciente de lo grave de tu confesión?
Yo: ¿Es tan grave señor?
P. L.: Luis está en coma y…
Yo: No la mencione, por favor.
P. L.: Está bien. Ella… ella murió.
Yo: ¿Entonces… eso vuelve tan grave lo que hice señor?
P. L: Sí, muchacho. Es muy grave ¿Aceptas los cargos que se interponen por tus actos?
Yo: Siempre he sido responsable por todos mis actos.
P. L.: ¿Aceptas haber lastimado a esos dos muchachos?
Yo: No, señor. Yo no hice eso. Ellos me hirieron profundamente por mucho tiempo.
P. L.: Muchacho, has cometido un  delito ¿Eres consciente de eso?
Yo: Lo refuto, señor. Nunca será un delito liberarse.