martes, 23 de octubre de 2012

En Una Noche Como Ésta




A veces me pregunto si eres consciente de tu atractivo. Si es propiamente tuyo el deseo de explotarlo en su potencia máxima, o si tan solo es algo natural en ti. Imagino que lo segundo quedará impregnado en mi memoria, ya que no dudo de tu palabra.

En una noche como ésta, una noche calurosa pero lluviosa, te conocí. De eso hace ya ocho años. Ocho años con una férvida pasión desde el momento que me atreví a solicitarte una pieza de baile. Ocho años enamorándome; una y otra vez de tu imperfecta pero cautivante sonrisa; rindiéndome día tras día a la envolvente invitación de tu sensual mirada; apasionándome infinitas veces al dulce aliento en cada palabra tuya; e hipnotizándome hasta perder la cordura por tus cadenciosos movimientos ¿Eres o serás capaz, alguna vez, de recaer en cuenta de todo lo que ocasionas en mi?


A veces, quiero creer que tu inocencia y candidez son características fingidas. Pero pierdo la poca cordura que aún conservo; cuando te robo un beso y me miras con un sentimiento de culpabilidad innato; cuando develo a tus oídos las sandeces que mi corroída imaginación osa susurrar y sonríes con auténtico nerviosismo sin saber cómo responder; y cuando tus pómulos se tiñen del más hermoso rosa visto por mis ojos, cuando te expongo desnudos mis sinceros y comprometidos sentimientos a tu ser ¿Cómo puedes ser tan adorable y al mismo tiempo tan inquietante?


¿Será que eres producto de magia pura o el resultado exacto de la perfecta sincronización de astros? ¿Resultado de la combustión de bondad y deseo o el último y poderoso capricho de una agonizante Venus? Sea cual sea tu origen estoy extasiado de ser el escogido por ti, para caer rendido a tus encantos día tras día, sin reclamo, sin exigencias ni límites; hasta que mi cuerpo exangüe exhale el último aliento de vida y me sea permitida la eternidad para desearte y amarte aun más...


martes, 10 de julio de 2012

Ni Siquiera Notaste Mi Existencia




*No sabría exactamente explicar por lo que estoy pasando. Es un momento quizás algo confuso para mí. No sé si será solo una fase, no sé si será temporal, no sé si será permanente, no sé. Solo sé que me inquieta mucho. Y también sé que lo que siento, tampoco lo puedo negar.*



Rodo: Hola, soy Rodolfo. También toco el piano, pero esta vez estoy concursando con un violín.
Adam: ¿En serio? Qué bueno. Yo soy Adam y ya me viste tocar.
Rodo: ¿Sabes? Me encantaría si pudieses ayudarme a alcanzar esa maniobra que hiciste para tocar con rapidez pero sin perder la sutileza de las notas.
Adam: ¿Lo notaste? Eso es un buen indicio. Realmente te ha de gustar.
Rodo: ¡Claro! La música es mi pasión. Ahora también, estoy tomando clases de batería. Quisiera llevar clases de viola pero el tiempo me es insuficiente.
Adam: Claro. Te entiendo, la música también es una de mis pasiones.


*Fuimos interrumpidos por una voz en los altavoces, solicitando a Rodolfo en el escenario.*


Rodo: Me llaman.
Adam: Sí, ten suerte.
Rodo: ¿Me esperas para hablar luego sobre esa técnica tuya?
Adam: Claro, pero ahora ve, que es tu turno.


*Pasada la presentación y la elección del ganador del concurso, la que ninguno de los dos alcanzamos, por favoritismo de los jueces. La ganadora resulto una chica de muy bella figura y corto talento. Rodo y yo retomamos la plática en mi casa, para poder enseñarle algo de mi técnica en mi propio piano.


El chico este, no muy menor que yo, tenía algo que cautivaba mi atención. Sobre todo su seguridad, el acercarse a hablarme con tanta facilidad. Quizás envidiaba un poco esa seguridad o quizás solo hacía que me sienta un poco más atraído a él. En el camino hacia mi casa, solo pude cuestionarme lo mismo una y otra vez. Pero respuesta no pude obtener. Ni yo podía comprender lo que sucedía.*


Rodo: Esta chévere tu casa.
Adam: Claro, porque mi mama lo arregla todo.
Rodo: ¿Qué modelo de CASIO es esta?
Adam: Es la CASIO PX-7WE. Un modelo limitado. Salió por los 30 años de CASIO. Es bastante bueno.
Rodo: Se ve súper bien. Debe costar un dineral. Un ojo de la cara, como dicen.
Adam: Por suerte aún conservo ambos ojos... jajaja...
Rodo: Se me caerán los dedos si lo toco… jajaja...
Adam: Pero te enseñare con este piano ¿trajiste guantes?

*Ambos sonrieron. Luego Adam invito a Rodolfo a sentarse a su lado para poder practicar su técnica de rapidez de movimiento.*


Adam: En realidad, lo que hago no es nada de otro mundo. Supongo que solo es práctica. Toco el piano desde los 7 años.
Rodo: Lo supuse, yo no siempre pude practicar con un buen piano o con un buen instructor. Y cuando me sentía algo frustrado recurría a un nuevo instrumento musical.


*Si Rodolfo sabía que para esta técnica es fundamental la práctica y que no es necesario que alguien lo instruya ¿Para qué se me acercó? ¿O será que se acerco con otras intenciones? Pero no luce como uno de esos chicos...*


Adam: ¿Por eso tocas varios instrumentos?
Rodo: Sí, perdí la paciencia muchas veces.
Adam: Cualquier instrumento siempre requiere de mucha paciencia y bastante dedicación.
Rodo: Suenas como mis papas.
Adam: ¡No soy tan mayor, eh!
Rodo: ¡Lo sé!
Adam: ¿Lo sabes?
Rodo: Lo sospeché. Bueno... En realidad sí, lo sé. Pero sospeché que no me recordarías nada. En realidad ya me conocías. Tuvimos el mismo profesor de reforzamiento de matemáticas; El Sr. Ruiz Gómez. Imaginé bien, no me recuerdas. Ni siquiera notaste mi existencia en aquel entonces.



*¿Y ahora debo suponer que nuestro encuentro no fue casual? ¿Sera que mis sospechas si son ciertas? ¿Será que está interesado en mí, en otro aspecto? ¿Qué haré? ¿Debo seguir la corriente?*


Adam: Bueno, recuerdo al Sr. Ruiz. Pero me has de disculpar, no te recuerdo.
Rodo: Yo si te recuerdo. Andabas ensoñado con Pilar Mejía. Era visible para todos cuánto ella te gustaba.
Adam: Llegué a salir con ella. Estuvimos juntos 6 meses.
Rodo: ¡Quién lo diría!
Adam: ¿Por qué no me dijiste que ya nos conocíamos cuando te presentaste en el concurso?
Rodo: Pensé, mínimamente, que lo notarías en cierto momento. Pero veo que no.


*¿O es mi imaginación o está utilizando un tono condescendiente conmigo? ¿Por qué se acerca tanto a mí? ¡Mierda! ¿Por qué justo ahora que estoy tan confundido? ¿Qué debo hacer?*


Adam: No entiendo nada de lo que me dices ¿En serio querías que te ayude con eso de la técnica en el piano?
Rodo: ¿Tú crees que es necesario llevar instrucción en una técnica que se adquiere con la práctica?
Adam: No entiendo qué es lo que intentas o qué pensaste pero creo que te equivocaste de persona.
Rodo: ¿En serio, crees eso?
Adam: ¿O te ha enviado alguien o qué es lo que quieres, ah?
Rodo: Adam, no vine a hacerte daño. Y sé que sabes cuales son mis intenciones.
Adam: No, no lo sé. No sé de qué hablas, man*.
Rodo: No te reprimas, Adam. No temas, yo no estoy jugando. Permítete sentir. Permite a tu cuerpo, a tus instintos, a tus deseos, a tu corazón,y a tu ser tener lo que te piden. Yo siento lo mismo.


*¡Mierda! ¿Qué carajos hago ahora? ¿Ceder a mi cuerpo, a mis instintos? ¿De qué carajos me habla? ¿Cómo una sensación de bienestar puede estar tan mal? ¿Qué hago?*

miércoles, 28 de marzo de 2012

Hacías Tan Fácil El Amarte



Y cuando despertaba, te daba un beso y tan solo sonreías.
Al quemar los huevos del desayuno. "Comeremos mermelada", me decías.
Cuando te pedía un aventón en tiempos presurosos, tú simplemente asentías.
Al mezclar tu ropa blanca con colores. "Por lo menos huele bien", me decías.
Cuando mis padres se enteraron de lo nuestro. "Siempre estaré para ti", me prometías.


Cuando no podía con los trabajos del instituto, dijiste que siempre me ayudarías.
Si alguien me faltaba el respeto, salías en frente y prometiste que siempre me defenderías.
Cuando no me alcanzaba para pagar la renta del piso, me dijiste que una casa comprarías.
Si un día enfermaba, al mercado tu irías.


Cuando tus hermanos de mi se burlaron, dijiste que solo a mi me necesitabas y a ellos los ignorarías.
Yo te pedí reconciliarte, los rencores me mataban. Prometiste que solo por mí los perdonarías.
Cuando lloré por el ataque a nuestro hogar. Me dijiste que para hacer de nuestro hogar un lugar seguro, hasta el triple trabajarías.
Yo te pedí no atacar o tener rencor. Dijiste que por mi, el significado de la tolerancia impartirías.
Cuando dieron problemas a nuestra hija, clamabas que por nosotras siempre lucharías.
El día que nuestra hija canto en el recital (a escondidas de sus raíces), la abrazaste diciendo que orgulloso de ella siempre estarías.
Cuando te atacaron y tu luz se apagaba... te pedí ser fuerte y que no me abandones... prometiste que desde el cielo de nosotras siempre cuidarías.


Y me baño de estos recuerdos al despertarme, en la cama que solíamos compartir, viendo aquella foto nuestra que en aquellos tiempos debíamos ocultar.
Al sentir el sol colarse por mi ventana y el olor de huevos cocidos que ahora nuestra hija prepara para el desayuno en la cocina.
Todos los días agradezco la dicha que tuve al compartir una vida contigo. De tener las agallas para tomar el riesgo y enfrentar la adversidad.
Agradezco el haberte conocido y que me hayas elegido sin importar el qué dirán.
Siempre me sentí con mucho orgullo, con mucha fortuna y goce en demasía.
Ahora los tiempos han cambiado.


Como siempre, llevabas la razón.
La gente se respeta más y existe más tolerancia.
Aunque ahora solo deseo, estando aquí sobre mi silla y viendo por la ventana, que estuvieses aquí conmigo.
Una lágrima roza mi mejilla, como muchas mañanas y noches al encontrarme con los recuerdos.
Una suave brisa se cola entre mis canosos cabellos. Siento tu aroma, siento tu amor y siento tu presencia.
Después de todo, recuerdo que siempre estás conmigo. En mi memoria y corazón.
Me siento feliz porque cumpliste tu promesa: Conmigo siempre estarías.



Luz entra al cuarto lentamente para invitar a Eloísa, su madre, a tomar el desayuno juntas. Sorprende a Eloísa con un porta-retratos en las manos. La foto del hombre blanco que hacía 70 años había sido atacado por casarse con una mujer de color.


Luz: Mamá ¿Tomamos el desayuno juntas?

Eloísa: Por supuesto, hija. Pero recuerda que somos 3.

Luz: Siempre, mamá.



lunes, 27 de febrero de 2012

Si No Cuaja




El haber sufrido aquella caída nunca significó un problema para mí, mientras crecía. El no recordar cosas pasadas no me afectaba hasta que empecé a crecer.



La primera vez que me recayó el peso de no recordar cosas, o no comprenderlas muy bien, fue cuando ella me dijo que pasamos un excelente tiempo juntos. Era consciente de eso porque sé que la quise. Cuánto, aun no lo sé. Pero de ese cariño, afecto y amor aun quedan muchos vestigios. Por eso la quiero, hasta me atrevo a decir que la amo. Quizás de un modo poco ortodoxo, o de un modo no muy comprensible para los demás. Solo me basta con saber que la amo y que ella aun lo comprenda.



Luego, cuando el resto de mis amigos compartían vivencias de una feliz o mala niñez o infancia. Era incómodo permanecer sin comentarios por el simple hecho de no recordar. Luego vinieron los, quizás, comunes problemas con los padres. Quería recordar algo bueno para poder aferrarme a eso y no terminar odiándolos. Como muchos otros terminan haciendo con sus padres. Pero no me resultaba posible. Por suerte tengo la bondad en mí, que no me permitió ceder al odio o rabia contra ellos. Después de todo, y sobre todo, son mis padres. Y los amo.



Luego llegaron más de ellas y aquellos experimentos emocionales, adolescentes y afectivos. Que no son de menospreciar o minimizar porque enriquecieron mi ser, mi persona y mi vivir. Quise a todas estas experiencias, buenas y malas. Intente querer para poder comparar en un futuro las situaciones con el pasado. Imposible de lograr, ya que no alcanzaba a recordar la intensidad de mi pasado.



Algunos se burlaron de mi poca capacidad intuitiva. ¿Qué hacer? No alcanzaba a encontrar a una solución siquiera a esas burlas porque eran ciertas. Yo no soy bueno comprendiendo muchas cosas de sentido común. ¡Si no puedes con el enemigo…! ¡Que más daba! Debía ver el lado positivo. Y me sirvió. Existieron quienes me ayudaron a comprender muchas cosas ¡Gracias! Cuando no cuaja, se come budín.







Llego un fuerte sentimiento. Y no sabía cómo afrontarlo ¿Qué referencia tomar cuando no recuerdas siquiera el inexplicable goce del sabor de la primera Lasagna? Solo quedaba pedir ayuda. Me aferre a todo consejo posible, inclusive de quien me provocaba dicha fascinación. La solución cayó con su propio peso. Tiempo al tiempo ¡El tiempo cura, inclusive, las imperfecciones de la Tierra!



Luego empezaron las interrogantes ¿Cuándo lo volverás a intentar? Me interrogue: ¿Para qué si estoy bien como estoy? ¿O tan aterrorizado estoy? Nuevamente la solución: Tiempo al tiempo. En el nuevo camino, halle inmensos apoyos. Con gran recelo, que terminó en transformarse en gran regocijo, aprendí a apreciar. Se presento una nueva oportunidad. Para encender el afecto a su máxima potencia. El interés a su expresión máxima. Y dejar el miedo en nimiedad. Aunque no me consideraba la mejor opción a tomar, el reto fue tomado a muto acuerdo.



Luego, volvió a llegar la frustración ¿Por qué no puedo recordar o entender las cosas como los demás? ¿Ser lento mentalmente esta tan mal? ¿Será cierto que aquel mal que me aqueja tiene razón de ser? Si hago las cosas bien cómo se si estarán bien, también para los demás. No te dejes engañar. No te dejes arrastrar. Soy consciente de tener las ganas de alto llegar, de la cima alcanzar. Soy consciente de tener las alas pero… ¿Estaré ya listo para volar?



Nuevamente a tomar la misma solución: Tiempo al tiempo.



Algún día esa manzana alcanzarás.



Si no cuaja, se come budín.



viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Super Boy?



Y 'jajaja' se rieron la crueldad, la soledad y la trizteza juntas.
-¿De verdad pensaste que no te llegaría? - pregunto la soledad.
-Que tonto fuiste - arremetió la crueldad.
Éstas tres macabras se habían unido, acorralando al Super Boy.


Super Boy era un muchacho tesudo, valiente y desafiante, aun con su propio destino. Se creía capaz de todo. Era capaz de logralo todo.
Inclusive dejar su reino y empezar uno nuevo.

Era el tipo de muchacho que el resto admiraba, grandes y mayores. Admirado por muchos y odiado por otros, como cualquier ser humano. No era Super Boy por poderes mitológicos, por padres de otros planteas, o por efectos radioactivos. Era Super Boy por la super capacidad de encarar las cosas, aprender a superalas y revertir situaciones difíciles. Algo muy dificil de encontrar en los mortales normales.

Era el chico al que los demás siempre preguntaban: "¿Cómo lo lograste? ¿Cómo lo haces? ¿Qué o quien te motiva? ¿Cuál es tu secreto?"
Y el siempre respondia: "Son las ganas de vivir, son las ganas de crecer, son las ganas de ser mejor, son las ganas de ser".
Era el chico del que otros comentaban: "Se cree superior, se cree mucha cosa, se cree lo máximo, se cree perfecto".
Y como en la canción 'Mantra', solo respondía: "No necesito ser perfecto para sentirme EXTRAORDINARIO".
Y Super Boy no mentía... no era perfecto. ¿Quién en esta vida lo es?
Super Boy tenía temores. Y muchos.


Temía que sus seres queridos nunca se repongan a su partida.
Temía por el futuro de sus hermanos.
Temía que el dinero no le alcance hasta los 30 de cada mes.
Temía a quedarse en el silencio.
Temía seguir creciendo y sobre todo, temía volver a enamorarse de personas cobardes.
¿Pero cuál era el secreto de Super Boy para no caer en desdicha o demencia por tan peligrosos y absurdos temores?
El secreto de Super Boy, era disfrutar.


Sí, aprender a disfrutar de los momentos. De los buenos y los malos.
Como alguna vez el Gran Alfa Boy había dicho: "Debes aprender a querer lo que haces. Porque no siempre te será permitido hacer lo que quieras".
Y Super Boy, aprendió la lección. ¿A la buena o la mala?
Aprendió con experiencia. No hay mejor forma de aprender que experimentando.

Aprendió a querer cada cosa que hacía como preparar un jugo con las manos, lavar sin lavadora, estar parado por horas, escuchar por horas personas injuriosas y groseras, cocinar con 5 ingredientes, a tolerar personas arrogantes.
¡Pero también tuvo cosas buenas!
Aprendio a valorar los 30 minutos en un café con un amigo, aprendió a querer el ayudar a personas en pleno desvío, aprendió a gustar del sol, aprendió a gustar de la carne, aprendió a gustar a ceder un asiento, aprendió a gustar de comprar caramelos a los trabajadores ambulantes, aprendió a usar teléfonos públicos.
Aprendió a valorar cada momento, cada acción. Porque el tiempo no se detiene. El tiempo no es reversible. Aprendió que no existe el "hubiese", el "debi" y el "pude".
¿Pero por qué Super Boy estaba acorralado?



Porque existe algo que quizás ningún héroe, ningún Super, ningún presidente, ningun ser viviente pueda tolerar o, en algun momento, dejar de temer.
La soledad.
El temor a quedarse solo.
Es un temor efímero. Es un temor que puede durar tan solo unos minutos y parecer una eternidad.
Es un temor despiadado. Es un temor que se pierde cuando te cruzas con cualquier persona en la calle pero deja mayor cicatriz que una daga.
Es un temor natural. Es un temor que cualquier ser vivo, en algun momento de existencia, llegará a sentir.

martes, 15 de marzo de 2011

En Mi Mundo De Lapices De Colores



¿Recuerdas cuando tu mamá te compraba las cajas de lápices colores?
¿Recuerdas qué era lo que te decía?
“No quiero que pierdas ni un solo color, debes aprender a cuidar y apreciar todo, mas aun si es tuyo”
¿Recuerdas cómo te sentías cuando alguien quebraba un lápiz de color? ¿O cuando te los perdían? ¿O cuando te los gastaban?
¿Tenías un lápiz de color favorito? ¿Cuidabas solo de tu lápiz de color favorito o cuidabas de todos?
Yo, personalmente, solía cuidar de todos porque si me faltaba alguno ya no podía completar mis dibujos ni cómo.
Tenía un lápiz de color favorito, el morado, mas el morado no servía para hacer nada sin la necesidad de los otros colores.
Obviamente, un solo color no te sirve para crear una obra de arte ¿verdad? Necesitas el resto de colores para dar vida y alegría a tus dibujos, para transmitir los sentimientos y palabras.
¿No necesitas del amarillo y el rojo para el naranja?
Entonces, necesitamos todos los colores para poder crear algo hermoso ¿no es cierto?
Imaginando, cavilando y divagando… ¿sabes en qué me fije?


Nuestro planeta, es como una caja de lápices de colores. Todos y cada uno de nosotros somos imprescindibles, irremplazables y únicos. Todos en conjunto, formamos sentimientos, transmitimos mensajes, en fin, creamos algo bello y armonioso, la vida.


Y ahora ¿Por qué nos fijamos si el negro es negro? ¿Importa que el blanco sea blanco? ¿Importa que el amarillo sea tan opuesto al rojo?
Absolutamente ¡NO!
Todos y cada uno de nosotros somos bellos y únicos de una u otra forma. Ser diferentes no nos hace menos valiosos, ni menos hermosos. Todo en nuestro mundo es diferente, ni los dedos de nuestras propias manos son iguales.


Entonces ¿Qué es lo que esperamos? ¿Por qué no podemos vivir en armonía? ¿Por qué nos creamos tantas barreras, limitaciones y obstáculos? ¿Por qué miramos con diferencia y desgano a lo diferente? ¿Sabías que para una persona diferente a ti, eres también completamente extraño?


Espero que tu, y tu familia, y tus amigos, y los amigos de tus amigos, se den cuenta de lo que ocurre. Debemos aprender a vivir en armonía para así crear un ambiente armonioso para nosotros, recuerda que armonía es sinónimo de belleza y paz.



Yo, aun creo en las personas. Sé que podemos cambiar las cosas, sé que todo depende de nosotros, sé que todo está en nuestras manos. No esperemos a que un lápiz de color de nuestra caja se nos pierda.


¡Echando ganas podemos crear algo hermoso!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Epitafio De Una Fantasía

Empezó por coincidencia… así tuvo que terminar.

Empezó con una mirada, se transformo en deseo (no lo niegues porque no te he de creer). Pasó al intento de intercambiar palabras…pero la vergüenza derrotó con facilidad a los contrincantes. Cuando pensamos que la guerra estaba pérdida nos reforzó el lenguaje universal, la música…el resto es historia…

La conexión, existió. La chispa, nos llegó a ambos. La aceptación no la percibimos por igual, el entusiasmo y la fe, peor aún. Por algo han de suceder las cosas (no???). Contigo, mi felicidad se tomó vacaciones… parecían vacaciones indefinidas… y me asusté. El miedo a ser desdichado pudo más y me obligó a levantarme contra todo impío obstáculo. Me refugié en la mejor dicha que cualquier persona pueda llegar a poseer, la amistad (el único mejor soporte y fuente de valor).

Más, el Sol no puede ser tapado con un solo dedo (ni con dos, ni con tres…ujum… lo comprendí). Intenté olvidar, el resultado: recordar cada vez que intentaba olvidar (que irónica estupidez). El tiempo fue pasando y ayudo a menguar la el dolor de la herida (parece que no, pero el tiempo sí ayuda a menguar los males). Hubo rencor, hubo desilusión, pero sobretodo, hubo decepción. Agrega las mejores distracciones y ya no pensar al respecto, se volvió un hecho inminente.

La felicidad puede ser plena (de eso no hay duda!) pero es efímera; tal como llega, se ha de marchar. Y en el momento menos pensando…diste acto de presencia (pensé dijiste “hasta aquí nomas”!!!). la caída fue dura porque ya me encontraba muy alto. La caída abrió la herida y dio paso a otras más. No creo en el odio. Pero la decepción… oh la decepción… (me llega al pinch*!) y llegaron en grupo, una tras otra. Dieron golpes suaves pero certeros.

Con los constantes ataques, certeros e impíos, no hubo espacio para más, ni siquiera para recordar lo que quería (en sí ya era un deber) olvidar. Me ofreciste toda tu ayuda y soporte (qué eres? A saviour???) Y me pareció bien. Todo iba perfectamente bien. Resultaste buen apoyo después de todo. Te conté el plan de escape y lo que pediste fue realmente inapropiado (¬¬).

Me hablaste de dejar pasar las cosas, de olvidar, te intentarlo, de luchar por dejar atrás los fantasmas, hablamos de las chispas, de las miradas, de las risas, de las confesiones y los olores (sabes a qué me refiero… =S). Pero… me pediste volver a vernos (osea… o.O?) fue un golpe bajo (ya me estoy acostumbrado a ellos…xD). En esta parte de la historia, lamentablemente, no puedo confesar si acepte o no.  Hice promesas, el tiempo pasó, no existieron méritos y se fabricaron fantasías...

Solo me queda decir, que con ayuda de una clásica película que tuve la dicha de ver el día que la comunicación se cortó (entenderás a que me refiero…=D), analicé y comprendí que… “parece que no coincidimos, pero da igual… lo que quedaba is gone with the wind (es lo que el viento se llevó)”.





Es un mensaje no solo a tu persona, sino a todos los que piensen aferrarse a cosas improbables o imposibles. La vida es corta para atarse a “motivos” que no ameritan el esfuerzo, a motivos que no ameritan soñar, a motivos que no ameritan plegarias, a motivos que no ameritan peticiones, a motivos que no ameritan lágrimas… ¡Sueños al soñar, no a la vida real!

PD: Cuando alguien acepté tu cariño, esté dispuesto a exclamar al mundo entero lo mucho que le importas y se esfuerce por demostrar la importancia que tienes en su vida… aprovecha, no lo dejes pasar por alto, aprende a querer porque ese tipo de personas… ¡no se nos cruzan todos los días!